A Barack Obama le va a costar sobremanera convencer a los europeos de que deben incrementar sustancialmente sus tropas en Afganistán en correspondencia al esfuerzo que va a hacer Estados Unidos. La contribución reclamada a Europa ronda los 10.000 soldados, según distintas fuentes, aunque medios británicos han señalado que difícilmente Washington obtendrá más de 5.000. Francia, de forma rotunda, y Alemania, por imperativo legal, no están por aumentar sus contingentes. Londres con 1.200 soldados, Italia con 1.000 y España con 200 son los aliados que han anunciado refuerzos. Polonia no gusta de la idea, pero dice que lo pensará.
Pero la presión de la Casa Blanca es grande y hay países que han manifestado su disposición a satisfacer al presidente norteamericano. El británico Gordon Brown ha anunciado esta misma semana que enviará 500 militares más, que se sumarían a los 700 del batallón electoral que continuarán en Afganistán. Italia ha ofrecido mil y España podría sumar 200.
Donald Tusk, el primer ministro polaco, se reconoció ayer "nada entusiasta" de la idea de enviar fuerzas adicionales, que serán movilizadas sólo "si no hay otra solución". Interrogado sobre cifras habló de "algunos centenares, hasta un millar". El 81% de los polacos desea la evacuación de sus 2.000 soldados, por encima de los dos tercios de alemanes que reclaman lo mismo al Gobierno de Angela Merkel. La canciller preferiría no tener ante sí el dilema en estos momentos en que su Gabinete se ve zarandeado por la ocultación de muertes civiles en el norte de Afganistán en septiembre y debe someter al voto del Bundestag el próximo día 13 la prórroga por un año más de la actual misión de 4.500 soldados. Esa cifra es el vigente tope legal de modo que parece baladí especular con nuevas aportaciones de tropas.
Habrá países entre los 43 que forman la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, 26 de ellos de la OTAN) que se muestren dispuestos a aportar más soldados, pero al ser aliados pequeños con escasos medios ISAF puede verse afligida por una pedrea de contribuciones minúsculas que no sólo no cubren las necesidades previstas por el general jefe de ISAF, Stanley McChrystal, sino que por su heterogeneidad se convierten en un rompecabezas de incómoda gestión.
El contingente español en Afganistán aumentará en unos 200 militares y superará los 1.200 si José Luis Rodríguez Zapatero da luz verde a los planes que baraja el Ministerio de Defensa. El presidente del Gobierno abrió ayer la puerta a un nuevo incremento de las tropas españolas al sugerir que dará una respuesta positiva a la Administración Obama que pretende revertir el curso de la guerra al talibán. EL PAÍS DE MADRID