DUBLÍN | AFP Y ANSA
La Iglesia católica irlandesa pidió disculpas y expresó su "vergüenza" tras conocerse un informe que prueba que 46 sacerdotes cometieron 320 abusos sexuales a niños entre 1975 y 2004. El Gobierno, acusado de negligencia, pidió perdón.
Un informe que investigó la actitud de la arquidiócesis de Dublín entre 1975 y 2004 acusa a los cuatro arzobispos que se sucedieron en ese período de no haber señalado hasta mediados de los años 90 los abusos cometidos por sacerdotes y de haber protegido a sus autores.
"La preocupación de la arquidiócesis de Dublín en el tratamiento de los casos de abusos sexuales a niños, al menos hasta mediados de 1990, fue mantener el secreto, evitar el escándalo, proteger la reputación de la Iglesia y conservar sus bienes", afirma el documento de 720 páginas, fruto de tres años de investigación.
Entre los 320 casos de 46 sacerdotes examinados por la comisión figuran, por ejemplo, el de "un cura que admitió haber abusado de más de 100 niños" o el de otro sacerdote que reconoció haber cometido "abusos cada 15 días a lo largo de su ministerio, que duró 25 años". El informe destapa una "perversión sistemática y calculada del poder y de la confianza ante niños inocentes e indefensos".
El documento difundido ayer designa por nombre a 11 sacerdotes, mientras otros 33 son aludidos por alias y otros dos nombres fueron tachados, después que el Alto Tribunal estimara que la publicación afectaría sus posibilidades de recibir un juicio penal justo.
El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, pidió públicamente "disculpas" ayer a las víctimas de los abusos cometidos en su diócesis y expresó su "pesar y vergüenza" por lo ocurrido, aunque admitió ser "consciente de que ninguna palabra de disculpa va a ser nunca suficiente".
Por otra parte, el informe acusa a las autoridades del Estado de "facilitar este encubrimiento al no cumplir con sus responsabilidades de asegurar que la ley se aplicaba de la misma manera a todos". En ese sentido, el Gobierno también pidió perdón ayer.
Las víctimas dijeron sentirse "reivindicadas" con la publicación de los casos y pidieron sanciones. "Su publicación, si no va seguida de acciones, habrá sido una oportunidad desperdiciada de aumentar los estándares de protección en este país", dijo Marie Collins, quien sufrió abusos en 1960.
Los investigadores dedicaron tres años a revisar más de 60.000 legajos de la Iglesia de Dublín otrora secretos. Los entregó el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, designado en Dublín en el 2004. En el archivo había más de 5.500 legajos que el antecesor de Martin, el retirado cardenal Desmond Connell, trató de mantener encerrados en una caja de seguridad.