DANIEL HERRERA LUSSICH EN WASHINGTON| CORRESPONSAL PERMANENTE
El cerebro del 11-S y cuatro cómplices serán juzgados por una Corte Civil en Nueva York. La gente teme porque será en territorio americano y el riesgo de nuevos atentados. Los gobernantes afirman que hay pruebas para condenarlos a muerte.
El cerebro de los ataques del "11 de septiembre" y otros cuatro terroristas detenidos en la cárcel de Guantánamo serán sentenciados a muerte.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su reciente gira por Asia, y el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, no dudaron en señalar que serán juzgados por una Corte Civil en Nueva York y reiteraron que existen pruebas condenatorias que llevarán al fiscal a solicitar la pena máxima. Ambos coincidieron además en afirmar que "en estos casos el fracaso no es una alternativa".
Los cinco acusados como cómplices, entre ellos Khalid Shaikh Mohammed, autoproclamado ideólogo de los atentados en las Torres Gemelas y el Pentágono, serán trasladados 45 días antes a Nueva York para ser sometidos a juicio ante la justicia federal en Manhattan.
La decisión gubernamental de llevarlos frente a la Justicia en territorio estadounidense despierta fuertes polémicas a nivel de la población y entre los miembros del Congreso. La mayoría de la gente está de acuerdo con el cierre de Guantánamo, pero también resiste que los terroristas sean trasladados a prisiones de seguridad en los estados en los cuales residen. Se considera que se crearán "focos de alto riesgo". En la actualidad, hay 215 detenidos en Guantánamo, de los cuales 40, según señala el Departamento de Justicia, serán juzgados en EE.UU., otros 90 se piensa enviarlos a terceros países y en 75 casos, por el momento, nada se ha decidido sobre su futuro.
Las protestas y las manifestaciones en casi todo el mundo cuando se publicitaron las torturas y la situación de los detenidos en Guantánamo (antes había ocurrido con las prisiones de Abu Ghraib y otras en Europa Oriental), sin duda golpearon fuerte en los estadounidenses. En esos momentos fueron varias las voces de gobernantes, especialmente europeos, que ofrecieron ayuda para facilitar la evacuación de las cárceles ubicadas en el extranjero. Hasta ahora, la respuesta no ha llegado o ha sido mínima. Esta realidad y las discrepancias a nivel parlamentario y de las autoridades estatales han retrasado la idea de Barack Obama de terminar con Guantánamo antes de cumplirse el año de su mandato, el 22 de enero. Hace 48 horas se vio obligado a declarar a la cadena FoxNews: "Anticipo ahora que Guantánamo será cerrado el próximo año. No voy a marcar fecha porque mucho depende de la cooperación del Congreso".
El senador republicano, Jeff Sessions, de Alabama, un peso pesado entre los legisladores, sostiene que "hay fuertes razones para enjuiciar a los acusados, especialmente a Khalid Shaikh Mohammed, por un Tribunal Militar. De la otra manera puede convertirse en un espectáculo un juicio, con abogados de la defensa de alta remuneración y otros, que quieren trasmitir sus planes e ideas como una fotografía y hacer un foro público internacional".
Otros senadores republicanos exhibieron su preocupación de que los terroristas intentaran tomar el tribunal de Nueva York como plataforma para su ideología islamista, la creación de una atmósfera de circo, corriendo el riesgo de la divulgación de las fuentes de información clasificada y métodos.
En cambio los sectores demócratas elogiaron la iniciativa de utilizar el juicio civil, que servirá como primeros ensayos. El senador Russ Feingold, de Wisconsin, declaró que "la decisión es una demostración al mundo de que Estados Unidos está firmemente detrás de su ordenamiento jurídico y la Constitución".
El fiscal general Holder fue categórico: "No tengo miedo de lo que Khalid Mohammed tiene que decir en el juicio. Y nadie debe tener miedo, tampoco. Tengo plena confianza que la Nación y el Mundo lo verán como el cobarde que es".
DUDAS. Pero también senadores de ambos partidos preguntarían sobre qué pasaría si al acusado u otros de los detenidos, considerados todos peligrosos terroristas, por un tecnicismo o una decisión de la Corte Civil les cayera una pena corta.
El fiscal retrucó que "esa es una pista falsa, porque el gobierno tiene pruebas suficientes para enjuiciar a los terroristas de alto nivel como el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden". A su vez, en la Casa Blanca, en las Secretarías de Estado y en los medios de difusión se reciben cartas de los familiares de las víctimas del 11-S y de la población en general con puntos de vista totalmente opuestos a juicios y traslados a prisiones en territorio americano. Para muchos, esta iniciativa del ministro de Justicia y del gobierno "es una cachetada para todos y pone en riesgo la seguridad de los estadounidenses".
Eric Holder manifestó que "no es necesario esconder la cara ante este enemigo, nuestras instituciones son fuertes, nuestra infraestructura está lista, nuestra decisión es firme y nuestro pueblo está preparado".
A su vez, el presidente Obama fue sincero en su pensamiento, hace pocas horas: "la gente tiene miedo y es comprensible. Después de un montón de años en los que le dijeron que Guantánamo era clave para mantener a los terroristas fuera de Estados Unidos, no le es fácil verlos ante tribunales dentro de nuestros límites. Pero no deben dudar de la capacidad de los tribunales civiles para juzgar a los sospechosos de terrorismo".