HUGO GARCÍA ROBLES
La voz humana es el instrumento musical primero y, en este sentido, está en la raíz del canto en todas sus variantes: tanto populares como las de cámara, la ópera o religioso. Las recientes actuaciones del barítono Raúl Montero en el Bar Tabaré, han ratificado las virtudes del prestigioso cantante que siempre ha sido un intérprete versatil, cultor de muchas de ellas
Raúl lleva desde siempre el sobrenombre de "Ciruja" como consecuencia de su remota afición al mundo del tango, a la cual se han sumado, con el correr de los años, el del bolero y otras especies. El barítono despliega un repertorio con muchas variables del canto popular. Por ejemplo, el tango y el bolero, dos vertientes del cosmos latinoamericano. En rigor, expresiones convergentes desde orígenes e historias distintas, pero que no se excluyen.
Nacido en Montevideo y formado originalmente en la Escuela de Ópera de la ciudad, complementó luego sus estudios en Milán y Barcelona con Ricardo Bottino y Conchita Badía, entre otros maestros prestigiosos.
La versatilidad de su repertorio abarca tanto el canto de cámara, la ópera, rancheras mexicanas, canciones en lenguas francesa, inglesa o alemana y el tango. Sus actuaciones en Latinoamérica lo han llevado a Buenos Aires y varias ciudades de Brasil y Chile. Pero hace más de cuatro décadas que Raúl Montero reside oficialmente en España con visitas regulares a su patria donde ocupa la casa natal, de su abuelo Raúl Montero Bustamente, en Punta Carretas. En esa casa, donde la memoria cultural está muy presente, entre otras cosas en los espléndidos carruajes pintados por su padre, Raúl pasa sus días en Montevideo hasta que sus compromisos artísticos lo devuelven nuevamente a Europa.
Su carrera de intérprete no le ha impedido incursionar en la composición, más de cien obras, en las cuales se apoya muchas veces en la mejor poesía del Uruguay para que la melodía se sume a la literatura.
Raúl posee un bello timbre de notas llenas en todo el registro, que es muy amplio, tanto que cuando lo cree necesario canta en la tesitura del tenor. El dominio de la técnica vocal se advierte en el registro dinámico con "fortissimi" y "pianissimi" perfectos. Los filados, el sentido del ritmo y su impecable afinación reinan, con portamentos que salvan los intervalos sin esfuerzo.
Cuando en una de sus recientes actuaciones en el Bar Tabaré abandonó el micrófono, su voz llenó el ámbito del local, conmocionando al público. Sin embargo, su estilo es una línea de canto serena, clásica. La intensidad romántica que expresa es contenida y disfruta con cada sílaba y cada nota, con pronunciación cuidada en los textos ajenos al castellano. Ello hace de las "canzonette" en dialecto napolitano un placer auditivo adicional.