MATÍAS CASTRO
El debate trasciende fronteras. Si en Argentina el tema de la inseguridad, reflejado a través de las protestas de los famosos, ha adquirido proporciones gigantes, en Gran Bretaña fue Michael Caine quien agregó ayer una gota a este vaso ya derramado.
Susana Giménez usó la palabra "represión" en torno a una posible solución a los cortes de ruta mientras dio una nota a un programa de radio. Luego aclaró ante Jorge Rial: "Cualquiera te corta una ruta, terminemos con el miedo a la palabra represión, no van a haber milicos como los de antes, yo lo dije para defender a la persona que va a trabajar". Insistió también que al referirse a la represión no hacía alusión a la que implica palos y golpes. A esto se sumó, pero por otro medio, Aníbal Pachano, coreógrafo y notorio director de musicales, quien dijo que estaba de acuerdo con la idea de Mirtha Legrand, de que todos debían juntarse para protestar. Susana Giménez había dicho algo similar y se quejó, al igual que Jorge Rial, de que cuando los famosos protestan públicamente todos los critican.
En realidad, algunos los critican. La influencia mediática de las celebridades, especialmente los que poseen arrastre mayúsculo, como Tinelli o Susana, tienen serias posibilidades de influir en la opinión pública. Y por eso son las críticas, ya que sus declaraciones pueden ser vistas como campañas explícitas por cierta causa. De este modo el juego se ha convertido en una suerte de tira y afloje televisado en el que participa el gobierno argentino también (después de todo, a él se lo cuestiona).
"Sólo digo que los pongan en la Armada por seis meses", dijo Michael Caine. "Uno está ahí para aprender cómo defender su país. Uno pertenece al país. Así cuando los jóvenes terminan el servicio militar, salen con un sentido de pertenencia en lugar de un sentimiento de violencia". Esto fue el martes, en Inglaterra. El juego se extiende y promete dar mucho que hablar.