TEGUCIGALPA | AFP, ANSA Y AP
La solución a la crisis política hondureña quedó en el limbo luego que el presidente derrocado Manuel Zelaya declaró roto el acuerdo al rechazar el gobierno de reconciliación armado por el líder de facto Roberto Micheletti.
Micheletti había pedido a Zelaya que enviara sugerencias de posibles ministros a los efectos de integrar un nuevo gobierno de unidad, pero el depuesto presidente se negó y exigió al Congreso que se limitara a restituirlo: "Si el señor Micheletti ayer pensaba que iba a caer en la tentación de mandarle nombramientos de ministros, como si el golpe había sido contra los ministros, se equivocó totalmente``.
De esta manera, sin contar con el apoyo de Zelaya, el presidente de facto anunció el jueves de noche la conformación de un nuevo gabinete que calificó como de "unidad y reconciliación". Pero este equipo de gobierno en realidad no cuenta con miembros nombrados por el mandatario depuesto.
"A pesar de que el señor Zelaya no envió a los miembros de la Comisión de Verificación de la Organización de Estados Americanos los nombres de los ciudadanos que pudieran integrar el gobierno, nosotros mantenemos abierta la buena voluntad (y) la oportunidad para que otros hondureños también puedan integrar el gobierno de conciliación nacional", dijo Micheletti.
Pero la respuesta de Zelaya no se hizo esperar. "El hecho de que Micheletti dirija el gobierno de unidad es una burla a la comunidad internacional``. Y agregó: "No tiene ningún sentido seguir engañando al pueblo con este tipo de acuerdo que lo único que expresa es una falta de voluntad política para resolver el problema. La comunidad internacional tendrá que adoptar las medidas que corresponden, al igual que el pueblo, ante el gobierno de facto".
El anuncio de Micheletti se dio minutos antes que se cumpliera el plazo fijado en el acuerdo Tegucigalpa - San José, que ambas partes firmaron la semana pasada. El mismo sienta las bases para integrar e instalar un gobierno de unidad, que debe velar por las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y traspasar el poder al ganador, el 27 de enero.
El gobierno de facto considera que la presidencia de ese gobierno de unidad debe permanecer en manos de Micheletti, al menos hasta que el Congreso decide si restituye o no a Zelaya, algo para lo cual aún no se fijó una fecha.
Según Ricardo Lagos, ex presidente chileno e integrante de la Comisión de Verificación, Micheletti ofreció renunciar al cargo una vez instalado el gobierno de unidad nacional.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llamó ayer a cumplir "sin subterfugios" el acuerdo para solucionar la crisis política en Honduras. La Organización considera que Zelaya es el legítimo presidente de la nación e insta para que sea restituido en el cargo. Brasil, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia se manifestaron en el mismo sentido.
En EE.UU., el Departamento de Estado dijo estar "decepcionado" por el fracaso del diálogo y la actitud de ambas partes e instó a los dos líderes a volver a la mesa de negociación.
El gobierno de facto pretende que las elecciones programadas para el 29 de noviembre terminen con la crisis, pero Zelaya advirtió que sin su restitución no es posible. "Las elecciones tipo Afganistán no quiero para mi país, están reprimiendo al pueblo (...), no hay libertad de pensamiento", denunció. "No estoy dispuesto a legitimar un fraude, no a legitimar una imposición ni a blanquear este golpe de Estado", agregó.