No es modelo. No es una belleza subyugante. Pero es Betty. Un mujer que decidió romper con el estándar de las voluptuosas que reinan en las telenovelas confesando directamente: Yo soy Betty, la fea. Y así de simple: en 10 años se convirtió en un éxito de rating al punto de llegar a ser la telenovela colombiana que más se ha exportado al exterior. Hoy son veinte las versiones de este culebrón que combina drama y humor a dosis parejas. "Teníamos miedo. Fernando Gaitán, el guionista, venía de una novela en la que no le había ido tan bien, y nos decían payasos porque hacíamos humor, nos criticaban porque estábamos sobremodulados, exagerados, caricaturescos", confesó Jorge Enrique Abello, quien hizo al personaje de don Armando, el dueño de Ecomoda.