Jorge Abbondanza
Las grandes fuentes del humor cinematográfico confluyen en esta parodia, desde Chaplin o Jacques Tati hasta Almodóvar, para abastecer la historia de una pareja de maestros que deben hacer frente a los altibajos y accidentes de la vida, desde un choque en la ruta hasta el incendio de su casa y un largo desencuentro que los mantendrá apartados hasta el final.
El modelo más claro de esa comicidad es el cine mudo, no solamente porque esta película con escaso diálogo apunta a los recursos visuales apoyados en la vieja frontalidad de una cámara quieta, sino porque los actores (que son también realizadores del film) aportan unas caras inmutables que Buster Keaton habría aprobado sin dudarlo.
Por momentos el resultado es divertido, como en la burla a los métodos de enseñanza de idiomas, en la escena donde la pareja se acuesta pero tiene problemas antes de dormir o en la actitud del suicida frustrado que quiere morir sobre los rieles del tren pero no lo consigue. Otras situaciones son menos graciosas, como los heridos en un hospital, la profesora renga ante su clase o las sombras que se independizan de los cuerpos que las proyectan.
Allí las ideas se agotan antes de que concluya cada escena, con lo cual el humor también decae, demostrando que el trío de directores y guionistas no es ajeno a la autocomplacencia. Lo que sigue en pie son algunos chispazos de comicidad asociados a géneros ilustres, incluida la pantomima.
Rumba
Ficha
Francia, Bélgica. 2008. Título original: Rumba. Directores y guión: Dominique Abel, Fiona Gordon, Bruno Romy. Fotografía: Claire Childeric. Elenco: Dominique Abel, Fiona Gordon, Philippe Martz.
Atención a...
Lo que sucede en varios momentos por detrás de la acción principal, porque en ese fondo también hay otras notas de humor, que vale la pena observar como condimento de lo que se muestra en primer plano.