Buceo Invisible vuelve con muestra y un estreno

Hoy. El colectivo presenta "Cierro los ojos y todo respira"

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SEBASTIÁN AUYANET

Esta noche, y de la mano de un nuevo disco, el grupo de artistas mostrará sus otras patas: poesía, videoarte y performance teatral. Todo eso en la Sala Zitarrosa, desde las 21 y con entradas a $ 150.

"Empezamos en el 97 con una imposición típica de un grupo de amigos: decidimos poner un día a la semana obligatorio para juntarnos. Ahí empezamos a hacer cosas, y llegó un momento en que no nos alcanzaba que eso quedara sólo para nosotros", explica Diego Presa, vocalista y compositor principal de lo que a los miembros del colectivo les gusta llamar la "parte musical" de Buceo Invisible.

Ahí arrancaron los experimentos con canciones, las pruebas con textos varios y con cualquier cosa que aportara cada uno de los integrantes. Pasaron varias "muestras" para amigos y parientes en garajes y lugares pequeños, y también dos discos piratas que se conservan en ese círculo.

La intención era la misma que hoy: "Si podemos generar alguna emoción en la gente que nos viene a ver, yo me voy contento. A mí me parece que el arte no debe tener una responsabilidad, por eso no nos planteamos generar algún tipo de reacción determinada", dice Jorge Rodríguez, otro de los compositores que también supo ser parte de Ojos del Cielo, junto a Marcelo Fernández y Gustavo "Topo" Antuña (Buenos Muchachos). "Yo sospecho que no hay un fin en el arte, lo hacés porque no podés evitarlo. Acá hay gente que labura 12 horas, sale y viene a tocar. Harían esto aunque le paguen 50 pesos o mil ¿entendés?"

"En 2006 quisimos llevar esto un paso adelante. Veíamos que había un montón de gente a la que le podía gustar lo que nosotros hacemos pero a la que no estábamos pudiendo llegar. No se enteraban de lo que hacíamos", explica Presa.

En pleno esplendor del rock local, al grupo le vino bien que la veta musical pasara a tener mayor relevancia y presentó su proyecto a Perro Andaluz. "Sin conocer nuestra música, Ángel Atienza se interesó, vino a escucharnos y editó el disco. Nos dio el empujón que precisábamos para dar otro paso". Música para niños tristes se apareció como un disco de música esencialmente climática y apuntada a generar estados. Presa y Rodríguez componían pero todo el grupo aportó su parte. La soledad del domingo y otros paisajes montevideanos se aparecen en canciones acústicas o rocks con cierto ánimo progresivo, también entre Radiohead y los primeros años de REM. Finalmente, el grupo salió del "under" para llevar sus muestras a Espacio Guambia o la Sala Zavala Muniz.

"El primer disco `oficial` salió bien, y creo que por eso el segundo ya pedía venir", comenta Jorge. La banda se reconoce mucho menos austera en sus principios, pero el lugar donde se gestó el disco, el estudio Pájaro oscuro, es un altillo donde la banda se reúne y trabaja, ubicado en Malvín. Ahí se grabó y se hizo la postproducción, a cargo del guitarrista Fabián Cota. Una vez que el grupo llegó a tener el master, decidió presentárselo al sello Bizarro, con la intención de dar otro salto en la difusión. "Hay más gente, otra estructura y ahora queremos ver si podemos llegar un poco más lejos con eso".

Cierro los ojos y todo respira es un nombre que pinta por sí solo lo que el colectivo intenta generar con su música; una serie de imágenes con una coherencia no tan evidente que, de corrido o en vivo, cobra sentido y apunta a activar esas emociones, buena opción cuando una mayoría de espectáculos musicales apuntan a un entretenimiento más liviano o basado en otras áreas que no tienen tanto que ver con la palabra.

Los músicos dicen que, además, el nuevo disco les permite "desetiquetarse" del rótulo "música deprimente" que se suele asociar a ellos. "Nosotros partimos muchas veces de esa base, pero no es lo único. Creo que con este disco las respuestas fueron muy diversas y para eso nosotros es una señal positiva. Ahora lo que hacemos es más difícil de catalogar. Queremos que este trabajo muestre una amplitud mucho más grande en cuanto a las sensaciones y los climas. Las muestras ayudan a que eso se note más".

Un grupo que tira de la música para mostrar todo

Cierro los ojos y todo respira es un trabajo en el que intervinieron siete personas; los cinco músicos y los dos poetas que tiene el grupo, encargados de algunas intervenciones dentro del concierto. En la muestra también aparecen otros integrantes que trabajan la escenografía y los videoclips. En vivo, esas manifestaciones son las que más se ven arriba del escenario, y las que terminan de definir a una entidad que no puede ser vista como una banda. Hay más trabajo detrás. "Probablemente si escuchás el disco no te das cuenta de todo lo que está ahí. Pero en las muestras se ve todo lo demás. Ahí la música va pasando a un segundo plano y se consigue ver la obra completa del colectivo".

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