Muy inoportuno resulta el aumento de las tarifas de UTE de 9%. Estamos padeciendo un invierno particularmente crudo, con consumos récords de electricidad por parte de la población. En lo que va del año la suba de este servicio esencial trepó a 18,8%, el mayor desde 2003.
A diferencia de aquel año, cuando la sociedad uruguaya trataba de recomponer su economía luego de la crisis sufrida poco antes, ahora venimos de un período de usufructuar una bonanza histórica -por la coyuntura internacional- seguido de una crisis económica global, que encontró al país en una situación caracterizada por la falta de previsión. Se gastó mucho y mal cuando sobraba el dinero. Ahora el gobierno debe subir las tarifas para tratar de equilibrar las cuentas públicas, demostrando irresponsabilidad y miopía.