El gobierno argentino ratificó su disposición a abrir un debate sobre todos los temas, incluso sobre los polémicos impuestos a las exportaciones, en el marco del llamado al diálogo de la presidenta Cristina Fernández tras la derrota en las elecciones legislativas.
"El llamado al diálogo es una propuesta amplia y generosa y no tiene ningún tipo de reparos", dijo el flamante jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, e insistió en que "la presidenta no puso ningún tipo de recurso previo o condición para llamar al diálogo".
La jefa de Estado lanzó el jueves, al celebrarse el Día de la Independencia de Argentina, una convocatoria al diálogo con todos los sectores del país, a once días de perder la mayoría en el Congreso en los comicios legislativos del 28 de junio.
Fernández, un incondicional del matrimonio de la mandataria y el ex presidente Néstor Kirchner (2003/7) que en los hechos co-gobierna en Argentina, insistió en declaraciones a radio Mitre en que "todo es pasible de ser discutido".
Aseguró que el diálogo abordará "lo electoral, lo económico y lo social y tendremos una cancha más o menos marcada como para trabajar".
Consultado sobre los impuestos a la exportaciones de grano, que desataron un prolongado conflicto con las patronales del campo el año pasado, que puso en jaque al gobierno, el coordinador de ministros dijo que "tenemos que volver a analizar" el tema.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, coincidió en que "se van a discutir absolutamente todos los temas", aunque advirtió que "algunas demandas de sectores no son incompatibles en términos generales con los objetivos que buscamos (el gobierno) y en otros casos, sí".
Tras el revés electoral, la mandataria modificó parte de su gabinete pero la oposición lo consideró un mero cambio cosmético que no amplía la base de sustentación política del gobierno.
La popularidad de los Kirchner se derrumbó en 2008 por el desgaste en el conflicto con las patronales agrarias, aunque el panorama se agravó este año con la crisis económica mundial.
AFP