El Papa dijo hoy que la libertad religiosa no es "un derecho de más ni un privilegio que la Iglesia Católica reclama", sino "la roca firme en que se basan sólidamente los derechos humanos".
Al recibir las credenciales del nuevo embajador de México ante la Santa Sede, Héctor Federico Ling Altamirano, Benedicto XVI afirmó que el Estado debe "proteger y favorecer la libertad religiosa en todos los aspectos de la vida pública y social de la nación".
México es un Estado laico por dictado constitucional y unos 74,5 millones de sus aproximadamente 111 millones de habitantes se declaran católicos.
"La libertad religiosa pertenece al aspecto más esencial de toda persona, de todo pueblo y nación" y "no se puede limitarla a una mera convivencia ente ciudadanos que practican en privado sus religiones o restringirla al libre ejercicio del culto", dijo el Pontífice.
Los creyentes, añadió el Papa, deben ser libres de "manifestar en público su religión ofreciendo su aportación a la edificación del bien común", si bien la Iglesia Católica "no desea interferir en la debida autonomía de las instituciones civiles".
ANSA