Un día después de asumir en el Ministerio de Salud argentino, Juan Manzur admitió ayer que "se estiman en 100.000 los pacientes" afectados por el virus de la gripe A (H1N1) desde que apareció el primer caso, en abril, en el vecino país.
El viernes pasado, en vísperas de las elecciones legislativas, el último parte oficial hablaba sólo de 1587 casos confirmados. Otras fuentes calculaban que los contagiados eran 50.000.
No se han recibido notificaciones de nuevas muertes, 44 hasta ahora. Además se ha previsto la suspensión de clases desde el próximo lunes y, tanto en el ámbito público como privado, el gobierno argentino decidió conceder una licencia especial de 15 días a embarazadas y a personas con problemas oncológicos o inmunodeprimidas.
Sobre el cierre de espectáculos para evitar las concentraciones masivas, el ministro de salud bonaerense, Claudio Zin, precisó que no se cuestiona a aquellos distritos o provincias que dictaron esa medida, pero aclaró: "Cuando estemos convencidos de que haya que cerrar restaurantes y shoppings con argumentos, vamos a cerrar, pero hoy no tenemos razones para avanzar con eso".
FUENTE: La Nación