RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
Ayer a las 5.40 de la mañana, cuando salían de trabajar, José Luis Zampetti y Rosa González encontraron a un niño de pocos días abandonado al fondo del hogar del Instituto del Niño y el Adolescente (INAU) de Rivera.
El bebé, de raza negra, estaba en el suelo contra una pared.
La directora del hogar infantil, María Inés García, al mostrar a El País el lugar donde dejaron al recién nacido, estableció que "quien lo dejó eligió un lugar seguro y a su vez protegió su identidad".
El primer baño se lo dieron María Esther Garín y Zulema Trindade que, precisamente, comienzan a trabajar en el hogar infantil a las seis de la mañana. "El pequeño vestía un conjunto celeste y blanco y estaba cubierto, además, por un rebozo blanco", comentaron funcionarios del INAU.
Se trata de "un recién nacido bien cuidado". Se estima que fue dado a luz en un centro asistencial, ya que tenía aún la pinza que se utiliza en el cordón umbilical.
La Policía intenta establecer el origen del niño abandonado, e identificar a quien lo dejó en plena madrugada, a la intemperie, si bien tuvo la intención que lo hallaran personas idóneas para su atención.
Las autoridades estiman que habría nacido del lado brasileño ya que ningún bebé con las características físicas del niño abandonado nació en los centros asistenciales de Rivera en los últimos días.
Freddy Silva, coordinador del INAU local, anotó que, "en los 34 años que llevo en el organismo, nunca había pasado por algo similar".
El niño fue derivado al Hospital de Rivera donde se convirtió en el centro de atención de todos: cuando no estaba en la falda de una enfermera, estaba protegido en la incubadora.
Jorge Ospitaleche, pediatra que lo atendió en el centro de Salud Pública, certificó que está bien y pesa 3,200 kilos. Prueba de su buen estado es que de inmediato le dieron el alta.
ADOPCIÓN. Estela Goldaracena, jefa del INAU en Rivera, señaló que pretenden iniciar de inmediato las gestiones que conduzcan a la legitimación adoptiva del niño abandonado.
La jerarca dispuso que un funcionario por turno cuide al bebé en el hospital, aguardando que el juez ordene la entrega al hogar infantil. Esa atención especial genera dificultades en una dependencia donde el número de funcionarios siempre es insuficiente.
El pequeño reúne características que reclaman los padres adoptivos: tiene pocos días de vida y, además, no se le conoce familia, acotó Goldaracena, quien antes de asumir la jefatura departamental del INAU se desempeñaba en el Centro de Estudio y Derivación (CED), dependencia que tendrá a su cargo definir el futuro hogar del menor.
Hay pocos antecedentes de abandono de niños en la calle. Un caso fue en junio de 2007, cuando un hombre encontró a un bebé en la puerta de su casa en Progreso, Canelones.