Ana María Abel
lic. ciencias familiares
Telenovelas y canciones, cine y literatura, transmiten el mensaje de que tras los primeros años de matrimonio la convivencia mata al amor. Si Romeo y Julieta se hubieran podido casar ¿habrían resistido las dificultades de la convivencia con la sola fuerza de su primera pasión? ¿Cómo hubieran incidido en su matrimonio la división de tareas, los problemas económicos, las discrepancias por la educación de los hijos? ¿Su amor se habría ido diluyendo?
Andrea Saporitti, psicóloga argentina especialista en "counseling matrimonial", explica que el amor matrimonial tiene "edades". El enamoramiento es su "infancia": actúa como un motor a propulsión que hace superar las dificultades y problemas. Suele durar los dos primeros años de casados. Entre el quinto y séptimo año muchas cosas dejan de tener el atractivo de recién estrenadas y aparecen momentos críticos: empieza el "uso de razón" del amor al que sucede su "adolescencia" con sentimientos de rebeldía. Así como nuestro hijo no madura sin pasar por la adolescencia, una biografía matrimonial precisa de crisis para llegar al "amor maduro". La mayoría de los matrimonios que han tenido la inteligencia de superarlos crecen como personas y como pareja, y descubren talentos ocultos. Se fortalecen en la decisión primera de "siempre con vos y sólo con vos, pase lo que pase".
¿Qué hacemos si un pelotazo inoportuno rompe una pieza de Limoges que tenemos en casa? ¿Se tira o se restaura? Restaurada vuelve a ocupar su lugar de privilegio y la miramos con más cariño porque estuvimos a punto de perderla. El amor matrimonial puede resquebrajarse e incluso hacerse añicos, pero es tan valioso para la felicidad personal y la de los hijos que exige siempre una restauración. Restaurado, proporciona momentos más sublimes que los pasionales y románticos del comienzo. Restaurar el amor está hecho de muchos pequeños detalles: sonrisas, caricias visuales, susurros olvidados, roces imperceptibles, invitaciones a salir sin especial motivo, matear juntos mirando un partido o un DVD, volver a ver el video del casamiento o del nacimiento de los hijos, pequeños regalos, porque sí. Nunca una crisis sucede en vano. Si somos valientes para enfrentarla resurgimos de "nuestras cenizas" como el ave Fénix, con más fuerza y más conocimiento de nosotros mismos.
De jóvenes pensamos que el amor es un sentimiento. Nada más alejado de la realidad ya que los sentimientos nacen y desaparecen. Erich Fromm afirma: "el amor consiste en una decisión y tiene que ver más con la voluntad que con la afectividad". Cuando no "sentimos" el amor, es momento de amar de verdad para experimentar al igual que el poeta: "cuando pensé que nuestro amor se había acabado, removí las brasas… y me quemé las manos".
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Los mejores en rendimiento.
Un estudio realizado en Gran Bretaña arrojó que las mujeres egresadas de colegios sólo para mujeres están primeras en rendimiento. En segundo lugar los varones de colegios para varones. Tercero, los varones de colegios mixtos y cuarto las mujeres de colegios mixtos.
Una causa de la violencia doméstica.
Comportamientos socialmente destructivos por inmorales están siendo alentados en la televisión y nuestros hijos los absorben e imitan. La organización Women`s Forum Australia afirma que esto reduce la dignidad humana y promueve la violencia doméstica.