AGENCIAS Y EL PAÍS
En una edición marcada por la presencia de grandes realizadores, el festival de Cannes optó por distinguir a un prestigioso director alemán. El director Michael Haneke y su film "Das weiße Band" o "La cinta blanca", se llevaron la Palma de Oro.
Quentin Tarantino, Ang Lee, Ken Loach, Isabel Coixet, Lars Von Trier, Gaspar Noé, Alain Resnais Park Chan Wook y muchos otros realizadores de gran prestigio en todo el mundo presentaron en esta edición del festival de Cannes sus últimas películas. La competencia parecía reñida, pero finalmente la codiciada Palma de Oro fue para el alemán Haneke.
Su film La cinta blanca ha sido descrito como una escalofriante pintura de la sociedad de un pueblo de Alemania a principios del siglo XX. Al recibir el galardón, el director agradeció a sus productores porque le "dejaron hacer la película con total libertad, lo que es algo raro". Filmada en blanco y negro, con un ascetismo narrativo y un rigor fotográfico que corresponde perfectamente a la aspereza de la historia, La cinta blanca se desarrolla en un pueblo del Norte de Alemania en el año que precede al estallido de la Primera Guerra Mundial.
En ese pueblo, donde la vida es regida por los rigurosos principios morales del puritanismo protestante, el autoritarismo y sumisión forman el eje de todas las relaciones: entre los nobles propietarios de las tierras y los campesinos, entre los hombres y las mujeres, entre los padres y los hijos. Es el verano y la época de la cosecha cuando en el pueblo empiezan a ocurrir una serie de agresiones inexplicables cuyos autores nunca son descubiertos: un cable tendido al paso del caballo del médico del pueblo, dos niños salvajemente golpeados, el incendio de un granero hacen surgir los rumores y con ellos el miedo.
El maestro del pueblo va descubriendo paralelamente comportamientos extraños en sus alumnos, los niños del pueblo, educados en la reverencia y la obediencia ciega a los padres y sometidos a castigo físico y a humillación pública por la más leve falta, en familias en las que los gestos de ternura son inexistentes. La cinta blanca podría haberse titulado El huevo de la serpiente, como la obra del maestro sueco Ingmar Bergman, cuya sombra planea sobre parte del film. Pero Bergman revisitado por la crudeza de Haneke es una mezcla explosiva. La lucidez de la pintura de esa sociedad que años después produciría el nazismo es escalofriante. "Más allá de la reconstitución de la época, quise contar la historia de un grupo de niños que erigen en absoluto los principios de sus padres. Cuando alguien cree poseer la verdad sobre lo que es justo, se torna rápidamente inhumano: esa es la raíz de cualquier terrorismo político", estimó.
El segundo premio más importante del festival fue para el drama de prisión A Prophet`, del director francés Jacques Audiard. Los premios a mejores actuaciones fueron para Charlotte Gainsbourg por Antichrist`, de Lars von Trier, y Christoph Waltz por Inglourious Basterds, de Quentin Tarantino.
También se exhibió el film uruguayo Mal día para pescar sobre Jacob y el otro, de Onetti. Si bien no llevó premios tuvo buena repercusión entre la audiencia que asistió a su exhibición el viernes pasado.
Reconocimiento a la carrera de un enorme cineasta: Alain Resnais
El veterano director francés Alain Resnais, fue galardonado ayer con un premio excepcional del jurado por el conjunto de su obra en el 62º Festival de Cannes. Resnais es un cineasta sutil y ecléctico, siempre sorprendente, que ha marcado la historia del séptimo arte.
Figura esencial de la Nouvelle Vague, Resnais, que está a punto de cumplir 87 años, recuerda por su libertad de tono y estilo a otra figura monumental, el portugués centenario Manoel de Oliveira. Les herbes folles, la película que Resnais presentaba a concurso este año, es la más libre de su larga carrera.
A partir de un libro, El incidente de Christian Gailly, Resnais construye esta vez un divertimento que parte del anodino robo de un bolso y su restitución para encadenar personajes, encuentros y situaciones guiados con una lógica dictada por el absurdo. Los protagonistas no paran de cometer actos irracionales con envidiable vitalidad y mucho humor.