YAKARTA | AGENCIAS
Un avión militar indonesio que transportaba soldados y miembros de sus familias -algunos de ellos niños- se incendió en el aire y cayó en picada en un vecindario residencial, con un saldo de 98 muertos, 13 de ellos miembros de la tripulación. En la nave viajaban 109 personas y los sobrevivientes sufrieron quemaduras y heridas graves.
Quienes lograron sobrevivir a la tragedia precisaron que escucharon dos explosiones fuertes y sintieron como el C-130 Hércules oscilaba al caer. El avión se estrelló contra algunas residencias, sobre un arrozal. El fuselaje quedó destrozado.
"Escuché al menos dos grandes explosiones y destellos de fuego dentro del avión", dijo Limidi, un campesino de 41 años que trabajaba en el campo de arroz ayer en el momento del accidente. "El ala se desprendió y cayó al suelo", declaró.
El vocero militar Sagom Tamboen, precisó que al menos 10 niños estaban dentro de la nave, pero no precisó si estos sobrevivieron a la tragedia. Otro vocero, Bambang Silistyo, indicó que al caer el avión destruyó tres casas, en las que tres residentes murieron.
Las causas del accidente no estaban claras. El presidente Susilo Bambang Yudhoyono prometió investigar. Silistyo, en tanto, atribuyó el accidente a que el avión tenía más de 30 años. Otros testigos afirmaron que vieron como se desprendió el ala derecha.
Indonesia, el cuarto país más poblado del planeta, sufre de manera sistemática accidentes aéreos. La comunidad internacional ya instó al país a que mejore el mantenimiento y la seguridad de sus naves. El pasado 6 de abril 24 soldados murieron al estrellarse otra nave.