ANDRÉS OYHENARD
Daniel da Silva hace 50 años que vive en la zona de Ricardiño en Artigas dijo que "nunca había visto que la aguadas se secaran como ocurrió ahora", mientras que José Burgos en Cuchilla de Salto ya vendió los vacunos para salvar a sus ovejas.
La seca no da tregua y ya pasó de la preocupación de los productores del Norte del país, a no saber qué hacer si la situación climática no se revierte en el corto plazo y se avecina un invierno "crudo".
Artigas, Salto, Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo son los departamentos más afectados, pero el fenómeno ya se está sintiendo en otras zonas del país y "advierten" que si no llueve la seca se extenderá a todo el territorio.
"Sequía como ésta jamás me toco vivir. Hablo con los vecinos más viejos y tampoco recuerdan algo igual", dice José Burgos un productor mediano del paraje Cuchilla de Salto.
Burgos que trabaja junto su esposa e hijos, se vio obligado a vender a bajo precio su rodeo vacuno para que no se muriera en su campo y para poder mantener a sus ovejas que hoy es su único capital.
"Estamos con problemas de pasturas y aguadas muy graves, y lo que estamos haciendo ahora es tratando de mantener las ovejas. Toda una vida en el campo, primero con mi padre, después con mi hermano y seguimos viviendo en el campo con mi señora y mis hijos porque otra cosa no conocemos", dijo emocionado Burgos bajando la mirada hacia el piso donde se aprecia más la tierra que el pasto.
Por su parte, Daniel da Silva, que vive a 50 km de Artigas en la zona de Ricardiño advierte que los productores "se encuentran al límite de su capacidad para enfrentar la adversidad climática. No hay agua. En febrero llovió pero las pasturas venían muy deterioradas por la seca anterior y no dio para que se recuperaran. Desde marzo a la fecha han caído unos poquitos milímetros".
En Rivera, Nelson Leites do Canto, propietario de un establecimiento en la zona de Bajada Pena señaló que "estamos peor que hace unos meses atrás, acá no hay agua, ni siquiera para tomar, nosotros vamos a Tranqueras y traemos en nuestro vehículo, pero, hay gente que no está en condiciones de hacerlo".
En la misma situación se encuentra el productor de Cerro Largo, Artemio Rodríguez, que debe realizar dos viajes a Melo en forma diaria con su tractor y zorra para cargar agua para sus animales y consumo propio.
Por su parte, en Tacuarembó la Intendencia ya está asistiendo con agua potable para consumo humano en localidades rurales del departamento como Cerro Travieso, Valle Edén, Caraguatá, Laureles, entre otras.
Según informó a El País el secretario general de la comuna, José Méndez, en algunos predios y escuelas rurales se dejan depósitos de agua que van desde 1.000 a 2.000 litros. La gran mayoría de los productores apelan a las raciones para poder suplir la falta de verdeos. Pero esto tiene un costo que gran parte de ellos no puede afrontar.
Por ese motivo, en algunas zonas del Norte ya comienzan a verse mortandad de ganado.
Si bien el Ministerio de Ganadería extendió la emergencia agropecuaria para el Norte del país por otros 45 días y se repartirán 10 millones de kilos de ración para los productores más afectados en los próximos días. Esta ayuda, es simplemente un "paliativo" según dijo el pasado miércoles a El País el subsecretario de Ganadería, Andrés Berterreche. El funcionario afirmó que "esto sólo se arregla con lluvia". Asimismo, se está trabajando en el diseño de un plan para ayudar a los productores ganaderos para que puedan "recomponer su producción".
El director del Instituto Plan Agropecuario (IPA) del Litoral Norte (Artigas, Salto y Paysandú), Danilo Bartaburu, dijo a El País desde el punto de vista de la disponibilidad de pasturas la situación es "muy crítica".
"Ingresar con poco pasto al invierno configura un panorama preocupante para el futuro", afirmó.
SUR. La realidad en el centro y Sur del país no es tan grave por el momento para las aguadas, pero sí hay preocupación por las pasturas que lentamente comienzan a perder rendimiento y los cultivos de invierno no "avanzan" ante la ausencia de lluvias desde hace dos meses.
Andrés Briosso productor coloniense dijo que el gran problema que se tiene es "la rentabilidad" y la falta de pasto en los campos porque los animales ya se comieron el forraje que se había reservado para el invierno. En Canelones por ahora no hay dificultades con las pasturas, pero sí tajamares y cañadas ya tienen muy poca reserva de agua.
En tanto, el director del Instituto Plan Agropecuario (IPA) para la regional Centro, Alfredo Irigoyen, dijo a El País que la fase de "recomposición que se venía dando a consecuencia de las últimas lluvias empezó a agudizarse por la falta de lluvias que ya lleva más de 45 días".
La siembra de cultivos que se hizo en marzo y abril para recomponer los forrajes que destruyó la última sequía prácticamente no han nacido, salvo algunas avenas que ya dieron un pastoreo pero que ahora necesitan con urgencia las lluvias.
Asimismo, según Irigoyen la "intención" de siembra de los ganaderos está bastante "deprimida" por la falta de semillas finas y también por el bajo precio del ganado que paga la industria.
(Producción: Red de corresponsales de El País)
Hay mortandad, pérdida de kilos y preñez
Las consecuencias inmediatas que ya está dejando esta "segunda fase" de la sequía en el Norte del país es la mortandad de vacunos que no se encontraban en un buen estado sanitario por la falta de pasturas.
Asimismo, las vacas de cría, que ya venían maltrechas por la pérdida de kilos, volverán a tener bajos porcentajes de preñez en la próxima primavera de no producirse lluvias en el corto plazo, explicó a El País el director del regional Norte del Instituto del Plan Agropecuario (IPA), Daniel Bartaburu.
La última seca dejó porcentajes de preñez en la pasada primavera-verano en el entorno del 40%.
La recomendación que hoy están haciendo los técnicos e ingenieros a los productores es que "alivien" la carga de ganado en los campos y utilicen raciones, a pesar de la merma en los precios que maneja la industria frigorífica.
La falta de aguadas en algunos potreros como consecuencia de la seca también afecta la rotación de los ganados. Esto complica aún más para aprovechar la ganancia de kilos antes que se agudicen las heladas.
"Los productores tienen que seguir bajando la carga de sus ganados porque estamos en la puerta del invierno y hay que ser muy cuidadoso con el manejo de las pasturas", dijo Alfredo Irigoyen del IPA.
En el caso de la lechería la situación se asemeja bastante a la ganadera. Si bien la remisiones de leche ha aumentado respecto a la misma época del año pasado, el "temor" por el invierno es compartido. Los productores ya utilizaron todas sus reservas con la sequía pasada. Los cultivos de invierno (trigo y avena) dieron una comida en el mejor de los casos y ahora están "estancados" por la falta de lluvias.
En la vereda de enfrente, la agricultura está atravesando un "muy buen momento".
Los rendimientos de sorgo están por encima de los 4.000 kg la hectárea.
Asimismo, la soja de segunda está obteniendo un muy buen rinde en el Sur del país a diferencia de las primeras cosechas que se levantaron que terminaron con menos de 1.000 kg/há.
Fenómeno se viene repitiendo
El cambio en el comportamiento del clima en el país parece no ser una novedad. Según el director de la región Norte (Rivera, Cerro Largo y Tacuarembó) del Instituto Plan Agropecuario, Ítalo Malaquín, este es un fenómeno que se viene dando en la región por lo menos desde hace cinco años. Malaquín, quien participó hace unos días de un foro en Brasil sobre el cambio climático, dijo que en Rio Grande do Sul hace más de 90 días que no llueve. Agregó que la seca que afecta al Norte del país se está "extendiendo al resto del país". Según el director del IPA este cambio en el comportamiento del clima se viene "acumulando por lo menos hace cinco años" porque "sistemáticamente" se está perdiendo una estación del año. "De las últimas 17 estaciones solamente en cuatro se logró un promedio de lluvias de 100 milímetros por mes", dijo. Malaquín señaló que este es un fenómeno lento que "cuesta percibir y asumir" por parte de los productores, y que las agudización de las últimas secas se debe a un "efecto residual" del comportamiento del clima en los últimos años.
Aumenta demanda para hacer más pozos
Las empresas que se dedican a hacer pozos semisurgentes no dan "abasto" para cubrir la demanda, así los revelaron algunas empresas consultadas por El País. "Con los créditos del plan sequía del Ministerio (Ganadería), los propios bancos y la necesidad que tiene la gente por tener agua, todos los días tenemos consultas para hacer pozos", dijo a El País Raúl Silva propietario de una empresa en Salto.
Los precios de los pozos van desde los US$ 90 el metro hasta los US$ 140. Estos valores varían según la superficie que tenga cada zona del país así como también del tipo de tecnología que utilicen las empresas.
En cuanto a la profundidad hay "coincidencia" en que el agua aparece cada vez más en las napas más profundas por lo que se requiere de un metraje superior para conseguir un caudal suficiente, lo que encarece los costos al productor. Hoy un pozo promedio no baja de US$ 4.000, a esto hay que sumarle una bomba para sacar el agua que tienen un precio aproximado de US$ 1.500.
Las perforaciones van desde los 40 metros hasta los 80 metros en el Norte del país.
Raciones evitan más muertes de animales
La ración que distribuye el Ministerio de Ganadería y la compra que se hace a las empresas privadas que venden concentrados, son la solución "más rápida" que encuentran los productores para evitar la muerte de más animales.
Aunque, esto tiene un límite porque lo que se puede dar de estos complementos sirve para "mantener" el ganado, pero no permiten la "terminación" de los mismos para la industria frigorífica.
En la localidad de Arapey en Artigas ya se están alimentando a los animales con paja de arroz.
En tanto, la Asociación Rural de Tacuarembó está evaluando presentar a sus socios un plan para encerrar los ganados en un predio cercano al frigorífico para poder terminarlos con ración y evitar la pérdida de peso.
Por su parte, en Fraile Muerto, Río Branco y Aceguá (Cerro Largo) también se repartieron unas 91 toneladas de raciones en las últimas horas para hacer frente a la falta de pasturas naturales.