Obama liberó remesas y viajes de Estados Unidos hacia Cuba

| Objetivos. Facilitar democratización de la isla y evitar polémica en cumbre

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Una hábil jugada dispuso ayer Obama y movilizó las piezas de ajedrez político para evitar que en la Cumbre de las Américas le "dieran jaque mate" y el tema Cuba se convirtiera en la base central del encuentro de los 34 líderes en Trinidad y Tobago.

Desde ayer los viajes de familiares y las remesas de dinero desde los Estados Unidos a La Habana no tendrán más restricciones y el mandatario americano ha dado órdenes precisas en ese sentido a los Departamentos de Estado, del Tesoro y Comercio. La medida había sido impuesta por la administración de George W. Bush en el año 2004, poco tiempo antes de asumir su segunda presidencia, cuando el gobierno de Fidel Castro había detenido y enviado a prisión a 75 cubanos disidentes.

Por el momento nada se ha comentado ni a título de rumor sobre la posibilidad de levantar el embargo que se aplica a la isla desde 1962.

Pero sin duda Obama, que tenía entre sus cálculos dar impulso a una serie de cambios en las relaciones de Estados Unidos y Cuba facilitando una verdadera transformación democrática, evita por este camino que el "show" que tenía preparado el presidente venezolano, Hugo Chávez, con mensajes especiales de Fidel Castro, se convierta en el tema principal y más "ruidoso", a pesar de que no está incluido en la agenda de la V Cumbre Americana de Trinidad y Tobago.

Las aguas aparentemente vuelven a su cauce y el temario de los gobernantes americanos se centralizará en "la lucha para erradicar la pobreza, la seguridad hemisférica, las soluciones energéticas y la discusión, aunque en términos muy generales, sobre posibles acuerdos de intercambio comercial".

Obviamente el caso Cuba estará en las conversaciones, pero no como elemento básico de largos y protagónicos discursos, llenos de adjetivos y provocaciones, habituales en el presidente Chávez. El propio presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva, exhibió en el mano a mano que mantuvo tres semanas atrás con Obama en la Casa Blanca, interés en avanzar sobre el tema, pero sin espectacularidades, buscando entre bambalinas y sin estridencias, caminos de acuerdo, a los que la mayoría de los países están dispuestos a dar su apoyo, como ha ocurrido reiteradamente en la ONU con la moción del levantamiento del embargo de más de cuatro décadas.

Un alto vocero de la Casa Blanca manifestó a los periodistas en la tarde de ayer que las decisiones adoptadas implicaban "el directo deseo de Obama de llegar al pueblo cubano y ayudarle a abrir las puertas para que pueda determinar su futuro destino con total libertad".

También la Casa Blanca, por medio de lo que denomina "Hoja Informativa", señala que "toma las medidas para ayudar a cerrar la brecha entre familias cubanas divididas (1.500.000 exiliados viven en EE.UU.) y promover el libre flujo de información y artículos de ayuda humanitaria para el pueblo cubano. Todos aquellos que creen en los valores democráticos básicos anhelan una Cuba que respete los derechos humanos, políticos y económicos básicos de todos los ciudadanos".

En otro pasaje de la nota oficial se pone énfasis en que, aparte de las remesas y viajes de familiares a Cuba, se autoriza que proveedores de redes de telecomunicaciones en Estados Unidos tomen parte en acuerdos para instalar centros de telecomunicaciones por cable de fibra óptica y por satélite entre EE.UU. y Cuba. Y se otorgarán licencias para radios por satélite y televisión por satélite.

El gobierno del presidente Obama ampliará el tipo de donaciones humanitarias que se puedan exportar estableciendo excepciones a la necesidad de licencia. Se vuelve a incluir ropa, artículos de tocador, semillas, medicamentos y suministros veterinarios, equipos y artículos de pesca y equipos para fabricar jabones.

No están comprendidos en este tipo de decisiones los funcionarios del Partido Comunista de Cuba, las organizaciones dirigidas por el gobierno cubano o funcionarios del mismo.

En la jornada de ayer el gobierno de Raúl Castro mantuvo discreto silencio sobre la medida de los Estados Unidos con la evidente intención de no levantar trabas que puedan enlentecer la rápida vigencia de las disposiciones adoptadas por Barack Obama.

En los ambientes callejeros cubanos y en especial en el comercio se esperaban rápidas y positivas repercusiones de la liberalización de los viajes desde EE.UU. hacia Cuba (se espera un alza importante en el turismo de cubanoamericanos) y también en las inversiones en el sector inmobiliario.

Fidel sin temores

Fidel Castro, que en un gesto inesperado se reunió con tres congresistas de EE.UU., dijo esta semana que no teme al diálogo con su tradicional enemigo y que su país no necesita la "confrontación" para existir. Llamó "tontos" a los que así piensan, aunque muchos en su país piensan así y dicen que el embargo le ha sido muy útil para gobernar al ex mandatario.

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