Encuentros cercanos del tipo famoso

MATÍAS CASTRO

En el chismoso sitio web estadounidense TMZ se puede ver una foto de la parte posterior de Nikki Hilton, la hermana menor de Paris Hilton. Es una foto tomada de sorpresa, mientras la chica se inclina sobre una barra usando minifaldas en un boliche. En otros portales de noticias se pueden encontrar titulares como estos: "Sorprenden a Christina Applegate fumando en la calle", "Joven actor fue atrapado en un sex shop" y muchos más. En una entrevista con la Rolling Stone, Brad Pitt dijo hace poco tiempo que para entenderlo a él y a Angelina Jolie, había que viajar con ellos en el auto y ver qué se siente ser perseguido constantemente por diez fotógrafos en moto.

Todas las personas mencionadas están muy bien de dinero, probablemente mejor que la mayoría de los lectores de El País reunidos. Sin embargo tienen el problema de que nunca pueden estar del todo tranquilos, salvo que se escondan en sus casas, con guardias de seguridad y enormes jardines de por medio. Es que a cierta escala del negocio, vale la pena tener fotógrafos persiguiendo día y noche a los famosos. A todo el mundo le interesa lo irrelevante, saber si tal o cual cantante va de compras o si aquella actriz sale de la farmacia con un test de embarazo o con píldoras contra la diarrea. Ahí está la gracia del asunto.

Por acá eso no es tan visible, aunque ocurre. No hace ni un año que el cantante de No Te Va Gustar, Emiliano Brancciari, se mostró muy enojado por unas fotos que le había tomado la revista Caras, a distancia y sin avisar. Las publicaron en la tapa con un texto que daba a entender que la revista tenía una nota exclusiva con él, hablando de su familia.

Hace algunos años, el programa de Lucho Avilés tenía un bloque donde el público pasaba sus chismes de encuentros o avistamientos de famosos. Esa es la gracia del asunto, y no pensarlos en serio.

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