La vuelta de Charly se hizo frente a la Virgen

En Luján. Apareció por sorpresa, tocó viejos clásicos y habló de lo que se viene

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SEBASTIÁN AUYANET

Entró a las apuradas y acompañado de Palito Ortega. Se lo vio feliz y entero, aunque todavía le falta. En una entrevista después del regreso, dijo "Le estoy demostrando a mucha gente muchas cosas, ¡como el Diego!".

Como dice la canción, la destrucción total toma su tiempo. Y Charly García es el ejemplo paradigmático de eso. Su vida ha transcurrido en los últimos años entre las crisis, caídas, recaídas y depresiones que son seguidas de resurrecciones gloriosas en las que poco hay de ficción.

Quizá por esa aversión por las historias a lo Hollywood en formato real, o por haber hecho una obra de arte de su deterioro personal, ver a García camino de la recuperación reconforta.

Así se lo vio por televisión ayer, cuando el mito viviente del rock argentino llegó en una camioneta y, en medio de apretujones y manos que querían tocarlo, llegó casi cargado por Palito Ortega para tocar en un escenario ubicado frente a la Basílica de Luján.

Con alguna dificultad en su voz, y luciendo un ilusionante aspecto saludable, García tocó junto a su grupo de músicos chilenos (el trío The Prostitution) y Fabián "Zorrito" Von Quintiero al bajo. Ayer se cumplía el día número 294 de ausencia de la estrella de rock más importante al otro lado del Río de la Plata.

Charly arrancó con Demoliendo hoteles mientras la televisión anunciaba con carteles gigantes las "breaking news": volvió Charly. Le siguió Promesas sobre el bidet y luego No me dejan salir. Después, Cerca de la revolución dio paso a Influencia, y de ahí a No voy en tren. El remate del legendario reencuentro, con la estructura del escenario ya temblando y alguna chica desmayada en medio del "pogo", fue con su versión personal del Himno Nacional argentino.

"Qué bueno sería tocar acá, mañana", dicen que había dicho el músico el día anterior. Y, en sólo 24 horas, su deseo se hizo realidad. "Nos hubiera gustado haber podido organizarlo un poco mejor", dijo Palito apenas terminada la presentación de García. Pero enseguida agregó: "Por suerte pudo hacerse y Charly pudo agradecerle a Dios y a la gente de Luján, como quería", según la crónica publicada por el diario Clarín ayer.

rezan por vos. "Y mirá... yo iba a tocar en julio y toqué ayer". La conversación avanza fluida y el compositor parece en paz. Sucedió también ayer, después del concierto en la chacra Mi Negrita, propiedad de Ortega. Allí está Charly desde que terminó su período de clínicas. Aprovecha el campo y la comida y por la tarde graba en el estudio.

Mucho más gordo y prolijo, Charly conversó con el presentador "Bebe" Contepomi, del programa La Viola.

"Esto fue un sueño. Pasé ayer por ese lugar y dije `quiero tocar acá`", explicó en esa breve entrevista, en la cual también anticipó los planes que lo tienen enganchado: un disco nuevo y la posibilidad certera de volver a tocar en vivo.

"Estoy haciendo muchos temas nuevos... y bueno, ahí ya me viste. Creo que es una coronación muy linda. Me costó mucho llegar hasta acá con Palito Ortega", dijo al entrevistador. Luego contó que muchas de esas nuevas canciones fueron hechas "en el período de clínicas" y que después se trabajaron dentro de la burbuja del estudio de grabación.

El regreso va casi a pasos de bebé. No hay una fecha de regreso formal ni tampoco una para lanzar el nuevo trabajo.

Las limitaciones de Charly para cantar y en su falta de adaptación al ambiente después de tantos meses de encierro demuestran además que todavía falta camino por recorrer. Nadie tiene ningún apuro con eso. Como una de las fans dijo al diario argentino, "lo importante es que se cure. Hoy, hizo lo que pudo. Y pudo bastante".

Charly tampoco está con prisa. De momento disfruta de una nueva oportunidad sólo reservada para muy pocos grandes de la música. "Me estoy demostrando muchas cosas, y le estoy demostrando a mucha gente muchas cosas... ¡Como el Diego!".

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