El gobierno de Brasil lanzará una campaña contra el sida durante el carnaval con foco en las mujeres mayores de 50 años, grupo donde se duplicó el número de infectadas.
El Ministerio de Salud explicó que busca incentivar a esas mujeres, durante el carnaval, para que persuadan a sus maridos a usar preservativos.
Según datos del gobierno se duplicó el número de mujeres de esa franja generacional que padecen de sida.
Entre 1996 las brasileñas de entre 50 y 70 años con sida eran 7.300 cada 100 mil habitantes, en 2006 ese número subió a 14.500 cada 100 mil.
Eso porque cerca del 70% de las parejas mayores de 50 años llevan una vida sexual activa pero menos del 25 % usa condones.
El Ministerio de Salud también realizará una campaña dirigida a las mujeres que entraron en la edad de la menopausia para que utilicen "gel lubrificante" con el cual se reduce el riesgo de lesiones vaginales y, por tanto, de contraer sida.
Los programas antisida serán reforzados en las principales capitales brasileñas para el carnaval donde, además, serán distribuidos 25 millones de condones, el doble que en 2008.
En el estado nordestino de Bahía, donde el carnaval callejero reúne millones de personas durante casi una semana, el gobierno realizará exámenes sobre Sida en un laboratorio ambulatorio ubicado en el Pelourinho, centro histórico de Salvador, capital de Bahia.
Los resultados del análisis serán entregados en un breve lapso de tiempo y el nombre del paciente es mantenido en secreto.
La coordinadora del programa contra el Sida del de Bahia, Maricélia Macedo, dijo que con esta campaña se busca que los ciudadanos se informen de su estado de salud y, en caso de estar infectados, impedir que aument el contagio involuntario.
El gobierno bahiano contará con el apoyo de miembros del Grupo Gay de Bahia que distribuirá 100 mil preservativos.
Entre tanto en Recife, noreste brasileño, la alcaldía volverá a montar durante el carnaval puestos de salud en los que se entregarán las píldoras anticonceptivas conocidas como "del día siguiente".
El año pasado la Iglesia católica censuró la distribución de esas píldoras y acusó a las autoridades de Recife de promover el aborto. (ANSA).