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Primer día en la Casa Blanca. Antes de afrontar su cargada agenda, Barack Obama y su esposa participaron de 10 bailes de gala en su honor. Las fiestas terminaron en la madrugada de ayer.
WASHINGTON | AP, AFP Y ANSA
La crisis financiera, Irak, Afganistán, Guantánamo, Medio Oriente, Rusia, China... la lista de desafíos que enfrenta Barack Obama es agobiante. Pero la noche del martes todavía fue momento de celebración para el presidente y su esposa.
El clásico tema de amor de la blusera Etta James "At last" (Al fin), en la voz de la cantante pop Beyonce, puede haber sido justo lo que pasaba por la mente del flamante presidente y de su mujer Michelle Obama, cuando se deslizaban juntos en su primer baile inaugural al ritmo de esa canción.
Diez bailes de gala fueron organizados para dar la bienvenida a la flamante pareja presidencial. Y a los diez asistieron los Obama.
Estos bailes marcaron el fin de una larga noche de eventos de la inauguración oficial, y de dos años de campaña que puso a los Obama en la Casa Blanca.
"Antes que nada, ¡qué hermosa está mi mujer!", exclamó Obama desatando los aplausos de todos los asistentes al "Neighborhood Ball" (Baile del Barrio", la primera de las fiestas a las que asistieron. Las expresiones de júbilo se incrementaron cuando Obama hizo girar a su esposa, muy elegante en un largo vestido blanco.
La pareja presidencial mostró estar disfrutando claramente el momento. Sobre las habilidades de Obama en la pista de baile hay opiniones encontradas. En los primeros bailes mostró algunos hábiles movimientos. "Puedes ver que es un presidente negro por cómo se mueve", bromeó el actor Jamie Foxx, presente en la gala. Para otros observadores, sin embargo, era notorio que su dominio de las artes de la daza era muy inferior a los de su esposa, e incluso a las del último presidente demócrata, Bill Clinton.
Obama "soltó" a su esposa pocos minutos después cuando la colombiana Shakira, Mary J. Blige, Faith Hill y Mariah Carey cantaban juntos con Stevie Wonder el más movido ritmo de su "Sign, sealed, delivered", un tema que sonó en casi todos los actos de campaña del demócrata.
"Tuvimos la idea (de empezar por) el Baile del Barrio porque somos gente de barrio. Y me inicié haciendo trabajo comunitario", dijo el presidente a los asistentes. "Si piensan en la palabra vecindario, empieza por vecino, y significa que los estadounidenses estamos unidos por lo que tenemos en común, mucho más que por lo que nos separa", añadió.
Este baile tenía como objetivo honrar a la gente corriente y a los activistas comunitarios. Pero solo fue el primero de los que asistieron.
En el baile llamado "Obama Home States" (algo así como los Estados de Obama), el presidente atrajo mucho más hacia sí a la primera dama de lo que lo hizo en la primera celebración. En cierto momento, la rodeó con sus dos brazos alrededor de la cintura y entrelazó los dedos detrás de su espalda.
"Hola a todos. Aloha. ¿Qué tal están?", dijo Obama empleando los dialectos y giros idiomáticos de Hawai (su estado natal) e Illinois (el estado donde comenzó su carrera política y por el cual fue electo senador), como exponiendo sus propias raíces. "Tantos de ustedes se involucraron no solo en nuestra campaña sino también en nuestras vidas".
Luego siguió el turno del baile "Commander in chief" (en honor al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, cargo que desde el martes ocupa Obama). Ahí tanto el mandatario como el vicepresidente Joe Biden, que acompañó a la pareja presidencial en varias de las fiestas, saludaron a los militares estadounidenses vía satélite.
En esa ocasión Obama bromeó, vía videoconferencia, con seis soldados basados en Kabul, Afganistán. Todos ellos eran de Chicago, la ciudad del presidente. Pero para tristeza de éste todos eran hinchas del equipo de béisbol de los Cachorros y no de su favorito, los Medias Blancas.
En ese baile se dio uno de los pocos momentos en que la pareja presidencial se separó. Obama bailó con la sargento Margaret Herrera, quien no pudo evitar que se le cayeran unas lágrimas en los brazos del presidente; Michelle lo hizo con otro sargento, Elidio Guillén, de notoria menor estatura. Ambos admitieron que estuvieron practicando los pasos tras saber que bailarían con la pareja presidencial.
A continuación, Obama y su esposa asistieron al Baile de la Juventud, que ya había calentado motores con el rapero ganador del Grammy Kanye West. En éste, Obama les mostró a los asistentes, en su mayoría entre 18 y 35 años, lo que llamó "algunos pasos de la vieja escuela", arrimándose al hombro de su esposa y besándola en la mejilla. Más allá de su look juvenil, Obama ya tiene 47 años.
El cansancio comenzó a hacerse notar en la pareja a medida que pasaban de un baile a otro. "Esta noche celebramos. Mañana (por ayer) empieza el trabajo", dijo Obama. El regreso a la Casa Blanca fue a la una de la madrugada (4.00 de Uruguay). A las 8.30 de ayer, el flamante presidente entró por primera vez al Salón Oval, una agenda larga y complicada lo estaba esperando.
Noche movida
Los bailes de gala son una tradición cada vez que un presidente llega a la Casa Blanca en su primera noche. Lo que no es común es que el flamante mandatario y la primera dama asistan a todos. Sin embargo, Barack Obama y Michelle fueron a las diez fiestas organizadas en su honor. Terminaron en la madrugada de ayer.
Artistas invitados
Fue una especie de "parte II" de los eventos artísticos del domingo. Varias primeras figuras del mundo musical estuvieron presentes en esos bailes. El mítico Stevie Wonder, uno de los favoritos de Obama, fue uno de ellos. Pero también estuvieron Sheryl Crow, Mary Blige, Mariah Carey, Kid Rock, Shakira, Faith Hill, Will.I.am. y Maroon 5.
Sin canilla libre
La opción más económica para asistir a uno de esos bailes costaba 75 dólares, pero para poder entrar a más de uno, y recibir un tratamiento "VIP", era necesario pagar "miles" de dólares. Tal vez como señal de las dificultades económicas de estos tiempos, las bebidas no estaban incluidas en los "tickets".
Atuendos de gala
El presidente vistió de smoking negro y una corbata de moño suelto, blanca al igual que su camisa. Pero todo el mundo comentó la elegancia de su esposa, Michelle. La primera dama lució de blanco, con un traje que caía hasta el suelo, bordado en hilos de plata y cristales Swarovski, obra del reconocido diseñador taiwanés Jason Wu.
Glamour, pero...
Estas fiestas están llenas de celebridades y se exige vestimenta formal para asistir. Sin embargo, en otros aspectos no tiene una gran diferencia con una fiesta común y corriente: la comida no suele ser nada del otro mundo (vegetales y cubitos de queso) y las colas para ir al baño o a la ropería pueden ser kilométricas.
En casa con la abuela
Las "primeras niñas", Malia (10) y Sasha Obama (7), vivieron el martes un día extraordinario. Claro, las fiestas de la noche no eran para ellas, así que debieron quedarse con su abuela en su nueva casa... en la Casa Blanca. Las pequeñas ayer retomaron las clases en su nueva escuela, la Sidwell Friends School de Washington.
2.000 Cantidad de asistentes al primero de los bailes a los que asistieron los Obama, el "Neighborhood Ball", o Baile del Barrio.
75 Los dólares que costaba un boleto para participar en alguno de los bailes organizados para celebrar la investidura de Obama.
Más allá de las notorias diferencias políticas, Barack Obama destacó la buena disposición de su antecesor George W. Bush durante el período de transición. Con sus respectivas hijas pasó algo parecido.
Las hijas gemelas de Bush, Jenna y Barbara, de 27 años, les escribieron una carta a sus "sucesoras", Malia (10) y Sasha Obama (7), en la que le recomendaron que se "diviertan y disfruten su estancia" en "ese lugar mágico" que es la Casa Blanca. El texto fue publicado ayer en The Wall Street Journal.
En la misiva, las gemelas Bush rememoraron sus buenos momentos en la Casa Blanca, la que conocen desde los siete años cuando su abuelo, George H. Bush, era presidente. También les aconsejaron que se rodeen "de amigos fieles" que sabrán "protegerlas".
Finalmente, les advirtieron de momentos poco agradables, como soportar parodias de su padre en la prensa y la televisión, además de escuchar furiosas críticas por sus determinaciones. "Ese es nuestro consejo más importante: no olviden quién es realmente su padre". AFP
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