Misterio en torno a muerte de peón que dejó 10 hijos

Sauce. Familia dice que en el accidente había otra persona

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RÍO NEGRO | DANIEL ROJAS

El pueblo Sauce se encuentra conmocionado por la muerte de un conocido vecino, de 54 años, que dejó diez hijos. Se habla de un accidente de motocicleta, pero se sospecha que había otra persona en la escena.

La viuda y sus diez hijos reclaman justicia. Todos los indicios apuntan a un choque de moto con un caballo de carrera, propiedad de una estancia de la zona, pero como no hay testigos, el único "privado de su libertad" es el animal que fue depositado en la comisaría del pueblo, a la espera de una resolución judicial, mientras se practican exámenes de ADN, que contrastarán su pelaje con el encontrado en la moto.

El hecho causó una verdadera conmoción en el pequeño pueblo de Sauce, ubicado a 76 kilómetros de la ciudad de Fray Bentos. El domingo 4 de octubre, próximo a las 6 de la mañana, Franklin López Arbelo, se dirigía en su moto como cada mañana hacia su trabajo.

Se desempeñaba como peón en estancia Magallanes, ubicada sobre ruta 20. Pocos kilómetros antes, en el camino vecinal que comunica al pueblo con la ruta, y frente a otro establecimiento agropecuario, López sufrió un accidente de tránsito.

Un compañero de trabajo lo encontró unos minutos después, inconsciente y sin asistencia alguna, pero fue un familiar el que se comunicó al celular de Álvaro, su hijo de 15 años, para transmitirle la ingrata noticia.

"Decile a tu mamá que se apronte y que espere allí en tu casa que tu padre tuvo un accidente" escuchó en voz de su tío, por lo que entre desconcierto y desesperación corrió a despertar a su madre. López fue trasladado en ambulancia hasta el hospital de Young (30 kilómetros de distancia) y luego derivado al CTI de la ciudad de Mercedes, donde falleció cuatro días más tarde.

CONGOJA. Como pocas veces se ha visto, cuentan que todo el pueblo se trasladó hasta el cementerio de Young para despedir sus restos mortales.

Ese mismo día, la Policía decidió ingresar a las estancias de la zona, buscando con resultado infructuoso, identificar a algún animal que pudiera estar herido, porque en la escena del accidente quedó la moto seriamente dañada y también rastros de pelos, piel, huellas y materia fecal de un equino.

Según los propios familiares, "la Policía notó dos días después, que un equino estaba lastimado, pero interrogado su dueño, el mismo habría declarado que las lesiones se debían a que había sido castrado".

Esas afirmaciones no convencieron a la Policía y menos a los deudos de López, que siguieron averiguando por su cuenta. Aunque en apariencia no hubo testigos del accidente, existen fuertes dudas por parte de los familiares.

"Sospechamos que el caballo no venía solo. Era montado por una persona o lo traían de tiro, porque si no se hubiera quedado en la zona. Es evidente que lo retiraron del lugar", señaló Mónica Quiroga, esposa de Franklin. "Antes del accidente todos en el pueblo veíamos como vareaban los caballos de mañana, al mediodía y de tarde y desde ese momento no los trajeron más", denunció su hijo Ariel. La viuda señaló que desde la tragedia reciben asistencia psicológica.

Una familia marcada por la tragedia

La investigación sobre este trágico hecho trajo a colación un caso de similares características ocurrido en Sánchez, en noviembre de 1982. También en la madrugada de un domingo, Mario Alfredo López Arbelo (hermano de Franklin), retornaba de una kermese bailable cuando fue atropellado por un automóvil, cuyos ocupantes se dieron a la fuga. El hecho quedó sin aclarar y los homicidas, presumiblemente domiciliados en el departamento de Río Negro, quedaron en libertad.

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