El camino de la "clandestinidad" ya lo conocía de la década de 1960. Y hace poco más de 10 años, el economista Saúl Feldman Szerman volvió a dar un giro radical a su vida, cuando cambió de actividad, vínculos y hábitos. Quienes lo frecuentaban y lo habían tratado dejaron de saber de él. Hasta el fin de semana pasado, cuando su doble vida quedó al descubierto. O al menos una parte.
Especialmente inteligente, reservado, "buen tipo" y sobre todo "normal". Así definen a Feldman personas que llegaron a tratar con él hasta comienzo de los 90, cuando abandonó los negocios forestales. Primero se desempeñó en Paso Alto y luego gerenció el Fondo Forestal.
Era un hombre que no demostraba sus emociones en situaciones complicadas de negocios, donde otros pueden ofuscarse o molestarse. Con un trato gerencial, amable, sobrio. Que, sobre todo, no llamaba la atención ni en su modo de ser ni de comportarse.
"Si digo que en algún momento sospechamos algo, miento. Nunca tuvimos ningún indicio anormal. Nada nos llamó la atención", comentó un compañero de trabajo hasta principios de los 90.
Otro ejecutivo que lo trataba por la misma época lo definió como "introvertido" y "muy reservado" y resaltó: "Nunca un exabrupto. No escuché que nunca tuviera un problema personal con alguien".
Sí tuvo complicaciones comerciales pero que manejó con su carácter "tranquilo", aunque en ocasiones dejó entrever una "ambición" que llamó la atención.
Feldman evitaba detallar su vida privada. A las reuniones sociales iba sin compañía. "Era un tipo que siempre estaba solo", dijo un conocido. Y en el trabajo no generaba relaciones que fueran más allá del compañerismo.
Practicaba básquetbol en un club y allí sí entabló vínculos que luego se convirtieron en comerciales en el rubro de la forestación. Y desde principios de los 90 sus entonces conocidos dejaron de saber de él. Aunque ahora la Justicia sí sabe que Feldman continuó facturando hasta 2007, según los registros de la Dirección General Impositiva.
Atrás también quedaron sus años de "brillante" alumno de la Facultad de Ciencias Económicas, institución a la que ingresó en 1964. Pocos años después abandonó sus estudios para dedicarse a la militancia, primero a nivel estudiantil y luego político. Se unió al Movimiento Unificado Socialista Proletario, cuyos integrantes eran conocidos como los "muspos". Se trataba de una escisión del Partido Socialista, de corte violentista.
Además, frecuentaba la Asociación Zhitlovsky, vinculada a corrientes marxistas. Allí también concurrió diariamente de niño a la Escuela Idish. Luego, y hasta fines de los 90, estuvo vinculado institucionalmente a la comunidad judía.
Feldman retomó los estudios universitarios ya en tiempos de dictadura. Sus compañeros de generación dicen que pudo recibirse de economista en poco tiempo porque había adelantado varias materias y tenía mucha capacidad. E instaló su estudio en la Ciudad Vieja, en la calle Buenos Aires, despacho que mantuvo hasta la actualidad. "Él siempre decía que los economistas eran distintos a los contadores. Por eso me río cuando escucho hablar del contador Saúl Feldman", dijo un conocido.