Ciudad en crisis

Aunque la intendencia de Montevideo extrae de los bolsillos de los contribuyentes casi un millón de dólares por día, ahora se sabe que le debe a cada santo una vela. Entre otros, la policía, el BPS y diversos actores de juicios ganados a la comuna aguardan que llegue el día en que podrán cobrar sus créditos. Esto es parte del cuadro crítico de la administración municipal que traza el Tribunal de Cuentas, un cuadro que confirma las denuncias de la oposición contra la gestión del intendente Ricardo Ehrlich.

No son sólo las deudas pendientes las que delatan una conducción ineficaz. Hay evasiones a oficinas recaudadoras, multas indebidamente aplicadas y pago irregular de viáticos así como incumplimientos de las normas de ordenamiento financiero que rigen en organismos públicos. Las observaciones se extienden a organismos dependientes de la intendencia tales como la Comisión Administradora del Mercado Modelo o los responsables del montaje de los escenarios de carnaval. En resumidas cuentas, una mala administración.

La intendencia podría mitigar la pobre imagen que surge de estas fallas si pudiera exhibir una brillante ejecutoria en sus servicios esenciales. Pero no es así. Tanto no es así que en las recientes elecciones se verificó una pérdida sustancial de votos del partido que gobierna la comuna, una merma que se atribuye, precisamente, a su opaca actuación. El propio candidato oficialista, José Mujica, líder del sector político (MPP) al que pertenece el intendente Ehrlich, señaló públicamente su disconformidad con los resultados de la administración comunal.

Las razones de la disconformidad saltan a la vista.

Una ciudad sucia, desordenada, con un tránsito caótico, con carritos recolectores de basura circulando por doquier, con una decadencia en el estado de aceras y calles como hace mucho no se veía, con fallas en el sistema de alumbrado público y con miles de funcionarios en situación de perpetuo reclamo y que suelen trabajar bajo protesta, dista de ser "la tacita de Plata" de antaño.

En este rubro la izquierda no puede culpar a sus antecesores pues manda en la intendencia capitalina desde hace casi veinte años.

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