En marzo, en un Consejo de Ministros, Tabaré Vázquez reclamó que el ex penal de Punta Rieles se acondicionara con urgencia para aliviar la situación de hacinamiento de otras cárceles. Fue una reacción enérgica del presidente después de conocerse el informe de un experto de la ONU que ubicó el sistema carcelario uruguayo entre los peores del mundo. Aunque el pedido de Vázquez al ministerio del Interior tuvo carácter de ultimátum, en estos 7 meses muy poco se avanzó en la materia. Según el último informe ministerial, el atraso se debe a problemas administrativos surgidos en el llamado a licitación de las obras de remodelación. Todo lo cual confirma que, pese a lo pregonado por la propaganda del gobierno, en el rubro seguridad pública la nota obtenida por este gobierno es un cero redondo.