BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA
En medio del debate por la ley de medios, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, dijo que el gobierno "K" quiere intervenir Papel Prensa, la fábrica que elabora papel para muchos diarios argentinos, y que "buscará comprarla o expropiarla".
Moreno tampoco descartó, en su estrategia, "dictar un decreto de necesidad y urgencia" ni utilizar a los "gremios más agresivos". Y para evitar que trascendieran sus dichos, advirtió a quienes lo escuchaban: "Mis muchachos son expertos en partirle la columna y hacerle saltar los ojos al que hable".
El 30 de septiembre, el licenciado Carlos Collasso, uno de los dos consejeros que representan al Estado en la empresa, declaró ante un escribano público lo que, entre sorprendido y atemorizado, le escuchó decir a Moreno en aquella reunión, realizada el 14 de ese mes en el despacho del controvertido secretario de Comercio.
Papel Prensa es una empresa que cotiza en Bolsa, de la que son accionistas el Estado argentino (27,46%), el Grupo Clarín (49%) y el diario La Nación (22,49%). La firma abastece de papel a 170 periódicos de todas las expresiones ideológicas y su actual titular es Julio C. Saguier, presidente de S.A. La Nación.
De los ocho directores de la empresa, tres son del Estado y uno es independiente. Collasso, tal como lo obliga la ley, puso el tema en conocimiento del Consejo de Vigilancia y esta semana, Jorge Rendo, vicepresidente de Papel Prensa y director corporativo de Relaciones Externas del Grupo Clarín, denunció el hecho ante la Justicia.
El 14 de septiembre, Collas-so, como representante del Estado en el Consejo de Vigilancia de Papel Prensa, junto con Carlos María Mazzón, uno de los directores del Estado en la empresa, concurrió a una reunión convocada por Moreno.
En el despacho de Moreno, dijo Collasso, los aguardaban Beatriz Paglieri -ex interventora en el área de Precios del Indec y futura directora oficial en Papel Prensa- y el subsecretario de Servicios Financieros de la Nación, Juan Manuel Prada. También estaban dos síndicos de la empresa, un gerente de la Sindicatura General de la Nación y otras tres personas.
Moreno los esperaba con un organigrama completo del Grupo Clarín, al que acusó de pretender el dominio sobre la opinión pública. Luego, encolerizado -según relató Collasso- les ordenó a los representantes del Estado que, en la próxima reunión en la empresa, dejasen constancia de la disconformidad del Estado con todo lo realizado por la misma.
Collasso explicó que eso no era posible, porque el Estado y los accionistas aprueban todas las gestiones de directores y gerentes y los balances en asambleas anuales y todo eso es comunicado a la Bolsa de Comercio. Mazzón también intentó dar explicaciones, pero sólo consiguió enojar más a Moreno. El secretario afirmó que Paglieri era la autoridad real en Papel Prensa, al mando de todos los funcionarios, y que su objeti- vo era que el Estado tuviera un rol activo en la empresa, a los efectos de lograr un control efectivo sobre la disponibilidad de papel.
Incluso, según el relato, se podría valer de los sindicatos más agresivos, para que hagan manifestaciones e intervengan la sociedad con huelgas. Tampoco descartó dictar un decreto de necesidad y urgencia. Ante un nuevo intento de Mazzón de explicarle a Moreno que Papel Prensa compite en el mercado con papel importado a bajo precio y que el informe que poseía relataba una situación de años anteriores, que cambió por las circunstancias del mercado, el kirchnerista se mostró enfurecido. Manifestó que se debía encontrar algún modo de hacer bajar el precio de la empresa, para que el Estado la compre y, si no, la expropie. Y advirtió que todo lo que allí se habló debía ser reservado y que sus "muchachos" son expertos en "partirle la columna y hacerle saltar los ojos a quien hable".
La denuncia. Rendo, al tomar conocimiento de la manifestación que hizo Collasso, en su calidad de director corporativo del Grupo Clarín, promovió una querella ante la Justicia y denunció los delitos de "agiotaje" -por la intención de Moreno de perjudicar a Clarín- coacciones y abuso de autoridad.
Rendo también acusó al Gobierno de intentar coartar la libertad de prensa. Según el escrito, en el que el ejecutivo de Clarín pide ser tenido como parte querellante, "el Estado nacional estaría poniendo en marcha su aparato coactivo para intimidar, presionar y perjudicar al Grupo Clarín y se estaría en presencia de un nuevo operativo orquestado por ciertos funcionarios del Gobierno, aparentemente bajo directivas de la Señora Presidenta de la Nación, destinado a coaccionar a Clarín, todo ello valiéndose de recursos del Estado".
¿Quién es moreno?
El controvertido secretario de Comercio comenzó su militancia política en la década de 1970 en la Juventud Peronista, rama izquierdista del partido del tres veces presidente Juan Domingo Perón. Este grupo formó parte de la lucha armada protagonizado por la guerrilla Montoneros. Durante la dictadura debió exiliarse en Brasil. Regresó en 1983, con el restablecimiento de la democracia. Ese mismo año inauguró una unidad básica llamada "Pueblo Peronista" y abrió una ferretería. Fue en esa época que logró el título de licenciado en Economía. Su acercamiento al kirchnerismo fue anterior a la asunción como presidente del ex mandatario Néstor Kirchner, y se remonta a los tiempos que este era gobernador de Santa Cruz. Durante esos años, en la década del ´90, integró el Grupo Calafate, un foro que buscaba generar ideas que fueran en contra de las políticas menemistas. En esos mismos años obtiene su primer cargo en el gobierno municipal de Buenos Aires, en la Subsecretaría de Producción. Durante la presidencia de Eduardo Duhalde, el último de la larga lista de presidentes que desfilaron por la Casa Rosada, antes de Kirchner, tras la caída de Fernando de la Rúa, ocupó el cargo de asistente en la Secretaría de Comercio. Cuando asumió el líder "K" fue titular de la Secretaría de Comunicaciones, hasta ocupar el actual cargo de secretario de Comercio. Al frente de esta cartera se ganó la fama de "patotero" y no sin méritos. Empresarios y políticos denunciaron sus elocuentes prácticas de persuasión: amenazar con tomar medidas violentas y colocar un revólver sobre la mesa del escritorio de su despacho son algunos ejemplos. También se lo suele ver con un significativo número de guardaespaldas -la apodada "patota de Moreno"-. Se lo conoce como artífice de los supuestos "maquillajes" a los números del Indec. Incluso se lo acusa de provocar la renuncia del joven ex ministro de Economía, Martín Lousteau. Algunos también le achacan poca inteligencia y atribuyen su permanencia en el cargo a su fidelidad al matrimonio presidencial.