Si se le preguntara a alguien que no es votante de Mujica; que no desea que el Frente Amplio continúe en el poder ¿por qué colabora monetariamente en su campaña?, seguramente lo mirará con cara de: ¡qué divague! Sin embargo, es la pura verdad y es lo que ha venido ocurriendo delante de los ojos y los oídos de todos los uruguayos. De ciudadanos que, o no han tomado mayor conciencia de lo que ocurre o se sienten entre impotentes y resignados, ante el desafiante descaro del oficialismo que a ojos vista, ha dispuesto gastar cualquier cantidad de dinero en una desvergonzada campaña proselitista.
Y la verdad es que no lo hace con plata del Estado, sino con la de los contribuyentes. La suya, la mía, la de su vecina, porque las arcas públicas se nutren del dinero que aportan los ciudadanos a través de los impuestos. De los directos y los indirectos. Del que le sacan del sueldo, del IVA que paga cuando compra cualquier cosa o paga por algo. O al recaudar sobre su patrimonio y en el caso de la vivienda, le sacan plata vía contribución inmobiliaria, tributos domiciliarios, saneamiento y el impuesto de primaria. Lo cual quiere decir, que lo exprimen con cuatro ventosas.
En Uruguay solemos tener una imagen más bien abstracta sobre el Estado, ese órgano superior que dispone de dinero para sus diversos fines y no tenemos tan a flor de piel el concepto, que sí existe en la cultura anglosajona, de que ese capital sale de nuestros bolsillos y es parte del producido de nuestro esfuerzo, de nuestro trabajo. Por lo tanto, los gobiernos deberían ser muy cuidadosos en como se gasta y respetuosos de los límites que ponen las leyes, mientras la gente de a pie, tiene que estar atenta, exigir seriedad y si las denuncias y reclamos no tienen respuesta, el arma ciudadana para castigar o premiar, es el voto.
Se han informado las cantidades que gastará cada partido en la campaña electoral; para la institucional del FA estiman US$ 3 millones, aparte de lo que gaste cada sector por su cuenta. El Partido Nacional anda por los US$ 2 millones, para el Partido Colorado calculan US$ 1,3 millones y el Partido Independiente US$ 250 mil. Pero resulta que desde hace meses, el FA cuenta con una exposición en los informativos de la TV nacional y TV ciudad de una escandalosa superioridad de segundos en el aire en los noticieros centrales, según estudios realizados por empresas especializadas en mediciones, como Foco - Ibope.
Durante el mes de agosto, al FA se le dieron 4.598 segundos en el "prime time" del canal estatal, mientras al Partido Nacional le tocaron 2.808 segundos. El mismo noticiero, en la primera quincena de septiembre, le dedicó 2.983 segundos al FA y 1.352 al PN. A esto se puede agregar la diferencia con otras épocas, con gobiernos colorados y blancos, cuando las principales periodistas de la televisión del Estado eran dos mujeres notoriamente frentistas y el Sr. Murro tenía una columna semanal, para atacar un día sí y otro también, a la reforma de la Previsión Social. Completamente distinto a lo que sucede bajo este gobierno, donde el periodista que no es simpatizante; afuera.
Ni siquiera en los noticieros de cierre, cambió la tónica y se trató de disminuir la abierta discriminación hacia la oposición. Del 7 al 11 de septiembre, por ejemplo, El Frente Amplio tuvo 1.495 segundos y el Partido Nacional 702. Cabe entonces preguntarse, sabiendo lo que valen los minutos de publicidad en la televisión, ¿cuánto representa esa mucho mayor cantidad de segundos "hablando en plata"? ¿Con cuánto contribuimos cada uno de nosotros, para favorecer la propaganda del oficialismo? Teniendo claro que ni el canal en manos del Estado, ni el de la IMM, existen para servir al gobierno de turno, sino que se deben a toda la población, con asepsia partidista.
Al mismo tiempo, están todos los orientales, quiéranlo o no, cooperando con la cascada publicitaria que alevosamente se descarga desde las cimas del poder. El Codicen gastará cerca de US$ 500 mil dólares para promover su imagen, cuando faltan escuelas, los baños no funcionan, hay carencias de todo tipo. Gastan también Ministerios, Empresas Públicas y otros organismos, sin ni siquiera la justificación de competir, ¿porque cuál es la competencia al plan Ceibal, que sin pausa se promueve? ¿Y por qué la Presidencia tuvo que aumentar su gasto publicitario 7,5 veces este año? En la TV abierta, de enero a julio, la publicidad oficial creció 21% respecto del año anterior.
¡Qué avasallamiento!