Alguien debe explicarle a José Mujica que las campañas electorales exigen guardar un cierto estilo. En efecto, el candidato oficialista salió al cruce a una iniciativa de Luis Alberto Lacalle sobre los asentamientos. Lacalle propuso que en ellos se instalaran una suerte de centros sociales en donde se pudiera disponer de agua caliente, servicios médicos, peluquería, etcétera. Por supuesto, con eso no se arreglará el problema de la marginación, pero al menos se hará algo concreto en tanto se ejecutan programas de fondo. Mujica hizo escarnio de esa propuesta diciendo que Lacalle creía que el problema se arreglaba bañando a los pobres, quizás porque le molestaba su hedor. Aunque ya se sabe que el senador tupamaro está habituado a volar así de bajito, convendría que levantara un poco la mira.