Miles dan último adiós a Alfonsín

Argentina. De luto, ciudadanos y políticos acuden al Congreso a despedir al ex presidente

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BUENOS AIRES | AGENCIAS Y

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"Alfonsín, Alfonsín", vitoreaban miles de personas ayer frente al Congreso argentino. Algunos sostenían diarios y fotografías. Otros llevaban flores. Todos esperaban en una fila, que parecía interminable, para dar el último adiós al ex Presidente.

Igual que el 10 de diciembre de 1983, cuando Raúl Alfonsín asumió la presidencia y puso fin a la cruenta dictadura militar, una multitud de argentinos se aglomeró ayer para gritar su nombre. Pero esta vez el motivo que los unía era otro. Ciudadanos, políticos y líderes latinoamericanos despidieron, en medio de expresiones de profundo dolor, los restos del apodado "padre de la democracia", que murió en la noche del martes, a los 82 años de edad, tras una larga enfermedad.

La multitud obligó a que las autoridades, junto con la familia de Alfonsín, decidieran que las puertas del Salón Azul del Congreso, donde está el cuerpo del ex mandatario, permanecieran abiertas toda la noche. A las 10 de la mañana comenzará, en ese mismo lugar, una misa que incluirá discursos de distintas autoridades. Luego se realizará otra misa de cuerpo presente frente a las escalinatas del Congreso, que será presidida por el arzobispo José María Arancedo, primo hermano de Alfonsín.

Tras esto, un cortejo recorrerá la avenida Callao para dirigirse al cementerio de Recoleta. Los restos de Alfonsín se depositarán de manera momentánea en el panteón de los caídos de la Revolución de 1890, hasta que se construya un lugar definitivo para el ex Presidente.

Las banderas argentinas estarán hoy, igual que ayer, a media asta. El vicepresidente Julio Cobos, al frente del Ejecutivo por el viaje de Cristina Fernández a Londres para asistir a la cumbre del G20, decretó tres días de duelo. La muerte de Alfonsín propició una conversación telefónica entre ambos líderes, que no se hablaban desde la votación parlamentaria sobre las retenciones a las exportaciones de granos en 2008. Fernández pidió a Cobos que se encargue de los funerales.

La mandataria, que adelantó su regreso para el viernes para dar el pésame personalmente a los familiares del ex Presidente, telefoneó ayer al hijo de Alfonsín, el diputado opositor Ricardo Alfonsín, para expresarle sus condolencias. En la misma noche del martes, con la voz entrecortada, Fernández declaró: "Todos saben el afecto y la admiración que sentía por él (...) La figura de Raúl es indivisible de la recuperación de la democracia, después de la dictadura más trágica que sufrió la Argentina".

"Por suerte -agregó- pudimos darle en vida el homenaje que se merecía". La mandataria hacía referencia al acto organizado en julio de 2008 por la Casa Rosada en el que se descubrió un busto de Alfonsín, que asistió al evento, por los 25 años de democracia. Esta fue la última salida pública del ex Presidente. En tanto, hace pocas semanas, Alfonsín emitió su último comunicado en el que criticaba al gobierno kirchnerista por el adelantamiento de las elecciones legislativas, que estaban programadas para octubre y se realizarán en junio tras la autorización parlamentaria.

De todas formas, sin importar las banderas políticas, todos se unieron para dar su último adiós al ex mandatario. En un país donde la corrupción suele estar ligada al poder, Alfonsín fue el único presidente del período democrático argentino que no tuvo que rendirle cuentas a la justicia. Ningún adversario político pudo achacarle algo más allá de las diferencias de ideas, su honradez y honestidad personal nunca estuvieron en tela de juicio.

Alfonsín fue el primero en denunciar los crímenes de la Triple A antes de la dictadura y en pleno proceso militar fundó al Asamblea Permanente de Defensa de los Derechos Humanos. También fue único de los pocos líderes políticos que en 1982, cuando se dio inicio a la guerra de Malvinas, se negó a participar de un acto "patriótico" y calificó la contienda de "una aventura demencial". Luego, cuando llegó al poder, sentó en el banquillo de acusados a 15 jefes militares que protagonizaron la cruenta dictadura, que acabó con 30.000 asesinatos y desapariciones. De esos procesos se desprendieron las condenas a cadena perpetua para los dictadores Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera. Alfonsín también fue uno de los pioneros en crear un proceso de integración latinoamericana, que comenzó con Brasil, y que fundó las bases para la formación del Mercosur.

Sus críticos le achacan que, tras dos rebeliones de los militares, se vio obligado a dictar una Ley de Punto Final -que suspendía los juicios a las cúpulas militares- y la ley de Obediencia Debida -que dejó en la calle a oficiales de menor rango que actuaron en el golpe-. Quizá los mayores errores de Alfonsín estén en el área económica, donde no supo hacer frente a una dura crisis. Agobiado por la hiperinflación el ex mandatario entregó el poder a su opositor peronista, Carlos Menem, cinco meses antes de acabar el mandato. Este fue el primer traspaso de poder, democrático y legal, de la historia argentina.

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