En Buenos Aires está el paraíso del fraude fiscal

La Salada. El "shopping" ilegal más grande de América

 20090328 600x352

BUENOS AIRES | EL PAÍS DE MADRID

La Salada es probablemente el mayor shopping de América Latina. Tiene una característica muy especial: la mercadería que vende es, en su inmensa mayoría, ilegal, o por decirlo más suavemente, informal.

Abre en las Lomas de Zamora (en el límite entre la ciudad de Buenos Aires y la provincia) jueves y lunes, entre medianoche y la mañana, mueve más de nueve millones de dólares por semana y la visitan unas 50.000 personas por jornada, vecinos de Buenos Aires y su conurbano, o llegadas en auténticos y bien organizados tours de compras (de 150 a 200 autobuses que atascan la carretera de madrugada), desde todos los puntos de Argentina, e incluso de Brasil y Paraguay.

Allí se abastecen de todo tipo de indumentarias, discos, películas y productos de electrónica miles de ciudadanos de la provincia de Buenos Aires, pero también, y sobre todo, se distribuye el material que se venderá después en otras 300 ferias también informales.

El problema no es tanto la ropa de marca falsificada, que es fácil encontrar, como que toda esta mercadería procede de fábricas clandestinas, con mano de obra en negro, y no paga impuestos. Incluso algunas fábricas legales producen una parte en negro y la desvían a ese segundo circuito. En ese sentido, La Salada (que tiene una página web) es un buen símbolo de la formidable evasión fiscal que sufre Argentina y del enorme tamaño que adquirió su economía informal.

El domingo de la pasada semana, Santiago Montoya, titular de ARBA (Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires) organizó un operativo: tres equipos de 70 inspectores (en su mayoría jóvenes estudiantes de Economía y Derecho), identificados con cazadoras blancas y provistos de formularios y cajeros móviles, intentaron controlar parte de los 6.000 puestos distribuidos en tres enormes galpones (Urkupiña, Punta Mogotes y Ocean) y de los varios miles que han surgido al aire libre, en la Ribera del Riachuelo, y que son todavía más territorio comanche.

Probablemente el despliegue tenía un objetivo más mediático que real: los jóvenes inspectores, acompañados por Montoya y una decena de periodistas y cámaras de televisión, no pudieron casi asomarse a Punta Mogotes, donde nos recibieron con piedras y huevos, y es muy probable que incluso en Urkupiña, donde los administradores legales, más listos, desplegaron su propio cuerpo de seguridad para evitar incidentes, las investigaciones sobre la procedencia de la mercancía o las incautaciones de material fueran pocas.

Pero la operación tenía importancia por su repercusión mediática. Desde que se creó ARBA, Montoya despliega una formidable actividad en todos los puntos de la extensa y muy poblada provincia de Buenos Aires para luchar no sólo contra los casos concretos de evasión fiscal, sino también contra la cultura de la evasión. "De Montoya no te escapas", sería su eslogan favorito.

"Yo intento hacer cumplir la ley en una sociedad acostumbrada a no cumplirla y a que se le permita no cumplirla", explica Montoya. El director de ARBA maneja gran cantidad de datos de memoria: el 40% del empleo no está declarado, hay un 40% de evasión fiscal en el sector agropecuario, un 54% en la industria, un 73% en la construcción. La media se calcula en un 39,52%.

En La Salada, Montoya se enfrentó a quienes protestaban ante el operativo de las autoridades: "Muchacho, estás trabajando aquí por una miseria, y si te caes, no hay ni un botiquín. Son otros los que hacen el negocio, ¿no lo entendés? Tienen que pagar para poder arreglar el barrio, poner escuelas, médicos, policías... ¿de dónde te creés que va a salir el dinero?" El que más protestaba se limitó a contestar: "Ahora no es el momento, con la que se nos viene encima". "¿Y cuándo creés que será el momento?", retrucó el director de ARBA.

"Un argentino que tenga 60 años vivió como poco una crisis cada cinco", explica Santiago Montoya. "Pero las sociedades tienen vocación de orden, y puede terminar vitoreando a mis inspectores siempre que les considere profesionales y siempre que hayan demostrado que son capaces de ir por quien más tiene antes que por el más pequeño".

Conurbano: zona de "economía informal"

Buenos Aires El titular de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires, Santiago Montoya, sostiene que la capital "es la locomotora de este país. Si no tira, Argentina no marcha. Brasil sabe el valor de los distritos más dinámicos y cuida San Pablo. Aquí, no. Aquí hay una deuda social con esta provincia". "Claro que el conurbano es una zona de economía informal", admite.

"Son ocho millones de personas que no se sabe de qué viven, pero que condicionan la vida política del país con sus votos. Los intendentes son, en el fondo, gente con capacidad para tener a esos ocho millones de personas viendo la televisión y no protestando. Viven del aparato del intendente, y eso es clientelismo. Todos los saben, pero no saben cómo resolverlo". El País de Madrid

La cifra

50.000 Es el número de personas que visita cada día La Salada. Llegan tours de entre 150 y 200 ómnibus durante la madrugada.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar