BOGOTÁ | FRANK BAJAK, AP
Es una demoledora narración de dolor y perseverancia, de días con la mente entumecida del aburrimiento por permanecer en jaulas en la selva y de jornadas de extenuantes caminatas encadenados, pero con un milagroso rescate al final.
Lo más destacable de la crónica de los 1.967 días en que tres militares estadounidenses resistieron el cautiverio en poder de la guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), es la descripción del comportamiento humano sometido al secuestro.
Una de las revelaciones más polémicas en el libro "Out of Captivity" (Fuera del Cautiverio) es cómo se sentían respecto a su compañera de encierro: Ingrid Betancourt. El libro se vende desde ayer en EE.UU.
Uno de los empleados de Northrop Grumman, la empresa de construcción de aviones militares donde trabajaban los rehenes, afirma que Betancourt se mostró como una persona altiva, egocéntrica, que robaba comida, ocultaba libros e incluso los acusaba ante los rebeldes de ser agentes de la CIA. "La vi intentar querer asumir el control del campamento con una arrogancia que estaba fuera de control``, asegura Keith Stansell.
"Algunos de los guardias nos trataron mejor que ella", dijo el ex marinero de 44 años, uno de los rescatados junto con Betancourt y sus compañeros Thomas Howes y Marc Gonsalves, y 11 personas más, cuando militares colombianos se hicieron pasar por una misión humanitaria y los sacó en un helicóptero de la jungla en julio.
Betancourt no respondió a los intentos por obtener una reacción a estas críticas. Pero el ex senador Luis Eladio Pérez, quien también estaba secuestrado en el campamento cuando llegaron los tres estadounidenses y fue liberado en febrero del 2008 tras seis años de cautiverio, negó que Betancourt dijera a las FARC que los estadounidenses fueran de la CIA.
A lo largo de las 457 páginas de narración, los tres militares relatan sus experiencias. Los otros dos coinciden con Stansell en casi todo, pero no siempre tienen la misma percepción sobre Betancourt.
Contradicción. Gonsalves no sólo carece de resentimientos hacia Betancourt, sino que cuenta que desarrolló una relación sentimental con ella en la selva, lo que desató celos entre los otros secuestrados. Además, dice que mantiene con ella contacto telefónico.
"Es una mujer fuerte", dijo Gonsalves, de 36 años. "Solía hacerle la vida difícil a esos guerrilleros", añadió. Por ello, con frecuencia la ex candidata presidencial era encadenada todo el día cuando estuvieron por segunda vez en un mismo campamento entre 2006 y 2007, tras un frustrado intento de escape de Betancourt y Pérez, pero "nunca la vi quejarse o llorar por ello", contó.
Gonsalves es un ex analista de inteligencia de la fuerza aérea, y estaba a cargo de fotografiar cultivos de droga y laboratorios de procesamiento controlados por las FARC cuando el avión de monitoreo Cessna Grand Caravan que los transportaba se estrelló en la selva, en febrero del 2003.
El piloto del avión, Tommy Janis, y un sargento del ejército colombiano, Luis Alcedes, fueron ejecutados por las FARC tras el accidente. Ninguno de los tres sobrevivientes conoce las razones de esas muertes. Un equipo de rescate encontró los cuerpos al lado del avión.
Stansell, oriundo de la Florida, era el jefe de la misión, mientras Howes, de 55 años y de Connecticut, era el copiloto.
A diferencia de Gonsalves, quien llevaba cuatro meses en Colombia, Stansell y Howes eran veteranos en misiones antidrogas en esta nación andina. De todas formas, el cautiverio fue igual de difícil para los tres.
Golpe a la milicia
Los tres militares que fueron rehenes de las FARC sostuvieron que respaldan la política de EE.UU. y del presidente Álvaro Uribe de no negociar con los secuestradores. Marc Gonsalves dijo: "me encantaría ver que continúe el apoyo de EE.UU. a Colombia para golpear a los comandantes de las FARC hasta que lleguen a una mesa de negociaciones``. AP