CANELONES PATRICIA MANGO
La superpoblación que existe en la cárcel de Canelones, sumada a la requisa de centenares de "cortes" y al hallazgo de tres túneles en estos últimos meses, hacen temer por la explosión de un motín. Al menos hacen falta otras 200 plazas en el centro.
La cárcel de hombres de Canelones tiene su capacidad sobrepasada en un 20%: son 966 los presos distribuidos en dos módulos y "barracas". Además, hay escasez de medicamentos -que son proporcionados por el hospital local-, carencias en instrumental médico y la misma cantidad de alimentos que había cuando los reclusos no llegaban a ser 800.
Esta situación genera inquietud entre las autoridades del establecimiento, que aguardan que de un momento a otro ocurra un incidente entre los reclusos, o un intento o concreción de motín.
"Son cosas comunes, no se puede asegurar que no va a pasar nada", dijo a El País el jefe del establecimiento, Juan Carlos Cabrera.
Esto es consecuencia, además, de la llegada de reclusos provenientes del Comcar o del Penal de Libertad, de personas que tienen "características y códigos distintos de convivencia".
El jerarca afirmó que se precisaría ampliar la cárcel por lo menos en el equivalente a la mitad del módulo II y obtener 200 plazas más.
El ritmo de crecimiento aumentó "levemente" a igual mes del año anterior, aunque no se puede estimar en cuánto, por la variedad de ingresos y egresos.
En una sola jornada, puede haber cinco entradas y una sola libertad.
EN LAS SOMBRAS. Desde su asunción, en septiembre pasado, tras un enfrentamiento entre el jefe de Canelones, Sergio Guarteche y el comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Álvaro Garcé, Cabrera dejó al descubierto tres túneles: dos de grandes proporciones y otro aún en plena etapa de fabricación.
El hecho desembocó en una requisa de resultados desproporcionados: 200 "puntas" y 250 "cortes". Todo un ejército armado viviendo en reclusión.
El jueves, una nueva requisa permitió descubrir otras 100 "puntas" y 60 "cortes" carcelarios, fabricados con elementos caseros, siete litros de escabio, pasta base y marihuana. También entre 15 y 20 celulares.
La forma de ingreso sigue siendo objeto de investigaciones por parte de la Policía. La revisoría "no es infalible", explicó el comisario. La masiva incautación, de todos modos, no generó sanciones.
PERSONAL. En tanto, la cantidad de policías es insuficiente. De acuerdo con las estimaciones del jerarca, el ideal se alcanzaría si se aumentara el personal en un 50%. Esto es, entre 50 y 60 agentes más.
Cabrera ha abogado por la mejora en los elementos de comunicación, para que los "llaveros" estén más conectados entre sí. Con eso, se podría implementar un operativo de forma inmediata en caso que surgiera una revuelta.
ALIMENTOS. La comida tampoco es suficiente. "Me fijo en las ollas que reparten y considero que la calidad se debería de mejorar", sostuvo el oficial.
Esto es producto de un crecimiento en la población reclusa, que no se ha visto acompasado con un aumento en la cantidad de víveres que se mantiene desde que eran 750 los presos que allí vivían.
Para Cabrera, lo ideal es que los familiares no ingresen comida a la cárcel. Pero dadas las circunstancias, "es necesario", puntualizó.
La inconveniencia radica en que, dentro de los alimentos, "puede venir una lima, una sierra, celulares, drogas, entre otras cosas", y hay que revisarlos de forma exhaustiva.
La cárcel de Canelones está enclavada en ruta 107. En el frente, de unos 300 metros, hay guardia del Ejército. Luego, un alambrado que cierra el establecimiento y que se ubica a 25 metros de la ruta.
ARDID. Un hecho curioso fue puesto al descubierto precisamente por los soldados que se encargan de la guardia perimetral. Era algo que venía sucediendo de noche, y de lo que rápidamente sospecharon: una moto se rompía, o se quedaba sin combustible, casualmente frente al alambrado que da a la ruta. Los supuestos accidentados, aprovechaban la excusa para tirar hacia el interior, elementos para los presos.
Si bien no hubo detenidos por esta causa, ameritó un incremento de la vigilancia también en el perímetro exterior de la cárcel. "El motociclista que viene a hacer ese tipo de maniobra, ahora opta por seguir", dijo Cabrera.
Buenas noticias: obras y bautismos
Más de un centenar de reclusos realiza algún tipo de actividad: trabajos en la tierra, preparación de alimentos y bloques, murga y coro, entre otras. Pero tampoco hay espacio para hacer más cosas. Para este año lectivo, se inscribieron 200 reclusos que esperan por una educación que antes no pudieron recibir.
Ayer, un panorama diferente se vivió en el patio de una barraca. Una docena de presos lucía túnicas blancas: recibirían su bautismo de la mano del pastor de Toledo, Eduardo Viñoli, de las Asambleas de Dios (fotos). Fue su primer bautismo colectivo en una cárcel. Hasta el jefe del establecimiento portaba una Biblia y seguía atentamente la lectura
En otro orden, a fin de año se estarán inaugurando las obras ubicadas al ingreso del edificio principal. Se está erigiendo un complejo de oficinas, comedor, despachos, cocina y alojamiento para el uso del personal policial. Además, se construye la nueva revisoría, que optimizará el tiempo de la visita.