Toda la izquierda, incluidos los miembros del gobierno, se entrevera en la pelea por las candidaturas frenteamplistas. La gente de Astori carga contra Mujica, como fue el caso de Luis Mardones quien advirtió que "la gente se harta de los parlanchines y de la filosofía de boliche", en alusión a la verborrea del senador tupamaro. Otro "astorista", el publicitario Valenti, dudó del apego del líder del MPP a la libertad y la democracia, a lo cual Mujica replicó que "decir esas cosas es una manera que ellos tienen de hacer política o negocios". Inquieto, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, denunció que se apela a la descalificación y al "juego demasiado fuerte".
El "Tercer Polo" formado en torno a las candidaturas del ministro de Industria, Daniel Martínez, y del intendente de Canelones, Marcos Carámbula, sigue adelante después que Enrique Rubio, director de Planeamiento, renunció a sus aspiraciones personales, y su grupo, la Vertiente Artiguista, se plegó a Carámbula.
Víctima de la agitación, el partido Socialista, que lanzó a Martínez como candidato, ahora está sumido en querellas internas pues algunos de sus dirigentes quieren desandar el camino y apoyar a Astori. Uno de ellos es el ex secretario de ese partido, Manuel Laguarda, quien dijo que Mujica "representa un riesgo para la continuidad del proyecto progresista" al tiempo que previene que "lo pintoresco tiene límites para la cultura nacional". También atacó a su compañero Martínez porque, según afirmó, no alcanza al 3% en las encuestas con una candidatura que es "un error político". El principal sostén de Martínez es Reynaldo Gargano.
Por su parte, los ministros Víctor Rossi y María Julia Muñoz, de Transporte y Salud respectivamente, adhirieron a Carámbula, lo que al primero le causó problemas con su grupo, la Alianza Progresista de Nin Novoa, ya alineada con Astori. La ministra Muñoz, en cambio, abandonó su cruzada por la reelección de Tabaré Vázquez para encolumnarse tras el intendente canario. ¡Ah!, detalle significativo, los reeleccionistas siguen juntando firmas.
En medio de ese revoltijo uno se pregunta quién se dedica en serio a gobernar.