DANIEL ISGLEAS
- ¿El precandidato de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, parece querer tomar distancia de Lacalle. El lunes, en una asamblea, afirmó que Lacalle representa el pasado partidario, y que él es el futuro. ¿Qué piensa de esta lectura?
- Luis Alberto Lacalle y el Herrerismo han evolucionado. No somos los mismos de 1990. No en vano pasaron casi 20 años. En Uruguay han pasado muchas cosas y en el mundo han pasado muchas cosas en los últimos 20 años. Por eso, digo que nuestros planteos no son los mismos de 1990, aunque no abjuramos de aquel proyecto, que fue válido, revolucionario, para nada conservador. Hoy se vive otro tiempo. Y la figura de Luis Alberto recibió adhesiones del más amplio espectro, como la Correntada Wilsonista, del senador Francisco Gallinal, que es un sector de otro perfil respecto al Herrerismo. Así, hemos encontrado la forma de posicionarnos en el centro del espectro político. El centro del espectro político, reitero. A eso se le suman figuras que antes habían acompañado en la interna a Jorge Larrañaga, y que hoy están con Lacalle porque tuvo una variación con respecto a las posiciones tradicionales del Herrerismo.
- Larrañaga y Alianza Nacional dan a entender, además, que Lacalle representa la derecha del Partido Nacional, ¿cómo se observa esta afirmación desde el Herrerismo?.
- Esa es una calificación antigua. Ya no hay más derecha o izquierda. ¿Cómo se califica al gobierno por tener responsabilidad fiscal? ¿Se le dice que es de derecha o de izquierda? No, se le dice que tiene una buena administración. Por eso digo que ya no hay derecha o izquierda. Creo que nosotros debemos tener el mayor nivel de diálogo y la mayor conexión con la sociedad y con los sindicatos, que al fin de cuentas representan a parte de esa sociedad.
Espero que el mundo sindical también esté de acuerdo en el diálogo, para no volar puentes con un posible gobierno presidido por Lacalle. Es imprescindible tener un nivel de diálogo y de confianza mutua como para generar entendimientos y acuerdos porque realmente se necesitan.
- Una de las diferencias que Larrañaga dice tener con Lacalle es respecto a la forma de pararse ante las empresas públicas. Incluso, un documento de Alianza Nacional establece que se respetará el pronunciamiento de la ciudadanía del plebiscito del año 1992 -cuando Lacalle era presidente- en cuanto a la propiedad de las mismas. ¿El Herrerismo o Unidad Nacional piensan lo mismo que en aquel entonces sobre las empresas del Estado?
- Nosotros no vamos a ir a discutir ahora la propiedad de las empresas públicas. Eso lo hicimos en el pasado y no dio resultado.
Como dije antes, el mundo ha evolucionado y los uruguayos también. El asunto es la gestión y la posibilidad de asociación de las empresas, porque queremos que sean más competitivas y más baratas para los uruguayos. En aquel momento creo que el pronunciamiento de la mayoría de los ciudadanos fue un error, pero ya pasó.
El objetivo no es que las empresas públicas pasen a manos privadas, sino que es que las empresas sean eficientes y eficaces. No hay que reiterar la discusión sobre la propiedad de las empresas, sino sobre su gestión.
- Larrañaga criticó en la reunión del pasado lunes 19 el acuerdo del movimiento "Soplan Vientos Nuevos" de Carmelo Vidalín con Lacalle para sumarse a su precandidatura, diciendo que fue por cargos.
- Yo no participé de las conversaciones pero conozco a los actores, a Lacalle y a Vidalín. Si Vidalín hubiera arreglado con Larrañaga, nosotros no hubiéramos dicho eso. Vidalín era un hombre del Herrerismo, de su estructura. Era natural que tuviera más predisposición a acordar con Lacalle que con Larrañaga. Vidalín viene con una lista propia al Senado. Entonces, ¿de qué acuerdo por cargos está hablando Larrañaga?.