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Rumbo a la Casa Blanca. Culmina la que es considerada la campaña más fervorosa en la historia de Estados Unidos El demócrata tiene todas las de vencer El republicano no pierde la esperanza
DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
A tan solo 48 horas de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos solo una gran sorpresa podría impedir la victoria del candidato demócrata Barack Obama.
Sin embargo, desde las tiendas de campaña y actos del candidato republicano, insisten: "¡John McCain no está muerto ni mucho menos, dará pelea!"
La gente, en comentarios, encuestas, el apoyo casi unánime de los medios de difusión, la alegría y confianza que surge de la presencia de Obama, y por el contrario el gesto nervioso y apagado del republicano McCain, se suman para no dejar casi espacio a un cambio en lo que todo Estados Unidos y el mundo vislumbran como el último paso, el 4 de noviembre, para cambiar la historia del país: la entrada del primer integrante de una minoría, la raza negra, a la Casa Blanca el próximo 20 de enero.
Una larga campaña electoral, con durísimas y parejas primarias en el terreno demócrata (donde Obama venció a Hillary Clinton), entusiasmo, pasión, y una participación de la gente que, para algunos veteranos analistas, fue jamás vista a lo largo de las 43 elecciones presidenciales ininterrumpidas que ha vivido Estados Unidos, desde 1789.
Nunca tampoco hasta ahora dos mujeres habían llegado tan alto en una carrera presidencial. La senadora Clinton peleó hasta el último día la nominación, y Sarah Palin, la candidata a vice del republicano McCain.
Pero el comentario general, no solo de éste gigante país que ha vivido duros y sangrientos enfrentamientos raciales, sino también el que surge de los cinco continentes, es la casi segura llegada de un afroamericano, carismático, talentoso, de palabra fácil y cautivante, que despierta una natural simpatía y admiración, incluyendo a los indiferentes y ajenos a un proceso electoral.
Barack Obama ha batido todos los récords de las contiendas presidenciales. Ha sido el candidato que ha gastado más en una campaña electoral, bastante más allá de los mil millones de dólares en publicidad. Su última demostración ocurrió el jueves cuando contrató (en cuatro millones de dólares) a cuatro de los canales informativos más importantes; FOX, NBC y CBS y Univision, para pronunciar, en horario central, un discurso de 30 minutos, aplazando por primera vez, también en la historia, el comienzo y televisación de la gran final de la Serie Mundial de béisboll, la máxima fiesta deportiva para un estadounidense. La CNN no aceptó la oferta por razones de política editorial: "Nosotros fijamos quién ocupa y en qué condiciones el horario central del canal", argumentaron para rechazar un espacio de un millón de dólares.
En ese horario, su rival, McCain, aparecía en un mano a mano, en la mencionada CNN , en el programa del famoso Larry King, con buena audiencia, pero inferior y sin la parafernalia que rodeó desde dos días antes la aparición televisiva de Obama.
Realmente, a lo largo de esta campaña, el candidato demócrata y su "equipo" no han descuidado detalle y empezaron la carrera hacia el Salón Oval, con un plan ajustado al máximo en todos los terrenos: financiero, partidario, político, tecnológico, publicitario, de imagen, de relaciones internacionales, humano, y especialmente evitando tropiezos en los mensajes dirigido a los votantes.
A pesar de contar con un excelente conjunto profesional, ¿el factor suerte jugó también un papel clave? Sin duda alguna. Hillary, favorita al comenzar las Primarias dentro de filas demócratas pecó de una soberbia que la hizo tropezar. Y cuando intentó enmendar la plana, resultó tarde, la ventaja de Obama era inalcanzable. El demócrata siempre llevo diferencias sobre McCain, pero cuando hace unos meses empezó a emparejar al candidato republicano en los sondeos de opinión, "detonó" la crisis económica. Y el ciudadano, que confiaba en McCain desde el punto de vista de su experiencia en seguridad exterior, se volcó a un Obama, que planteó un plan para paliar el tema de los remates judiciales, el corte de los créditos bancarios y los despidos masivos por las grandes empresas.
La economía pasó a ser el problema prioritario para los estadounidenses Y en ese terreno toda la confianza la ganó el demócrata. En tanto quedaban relegados a un segundo lejano lugar, las inquietudes por Irak, Afganistán, el terrorismo o Irán. O sea, el "punto fuerte" de la campaña del republicano.
Y cuando el presidente George W. Bush envió el plan "rescate" al Congreso, se inclinó casi definitivamente la balanza hacia Barack Obama. Los estadounidenses vieron precipitarse el alud de la crisis económica y objetaron el "salvataje". Para ellos significaba más impuestos y más ajustes de cinturón. Y todas las responsabilidades cayeron sobre el gobierno republicano, sin excluir a un McCain, "desesperado " por despegar su imagen del presidente, una tarea casi imposible.
Y lo que parecía una carrera favorable a Obama, pero con un final complicado, se transforma en una suma de Estados que habían votado a Bush en el 2004 y se pasan tras la candidatura de Obama, o ven caer la diferencia en favor de los republicanos. Eso está planteado en Ohio, Florida, Carolina del Norte, Nevada, Colorado, entre otros.
¿Puede cambiar la situación? Numerosos sectores piensan que pueden revivir viejos problemas raciales. Son muy pocos los que aventuran a mencionar públicamente el tema, pero las diferencias están latentes y la inquietud existe y se comenta puertas adentro.
Mismo la fórmula presidencial, McCain-Palin, preguntan en los discursos en tono fuerte: "¿Quién es?" Aluden a que a Obama no se le conoce demasiado en el campo político y carece de experiencia, pero en el fondo están pregonando: "¡No es uno de nosotros!"
Los republicanos "neocon", blancos anglosajones, no pueden imaginarse un hombre negro ingresando como presidente a la Casa Blanca. Cuidado, también hay negros que exclaman: "¡No es negro, su madre era blanca!"
Sin embargo, las opiniones mayoritarias de analistas expresan que el problema racial ha sido superado. Especialmente frente a una figura atractiva y carismática como Obama, que ha captado a la juventud casi en pleno, grandes sectores de la clase media, y obviamente la casi unanimidad negra y buena parte de la latina.
Habrá que esperar hasta el martes, aunque algunos recuerdan el "efecto Bradley". Un alcalde de Los Angeles, Tom Bradley, de raza negra, quien se postuló a la Gobernación de California en 1982 y hasta dos días antes llevaba una ventaja de casi 20 puntos en las encuestas. Fue derrotado ante la sorpresa de muchos y la sonrisa oculta de otros. Se asegura que la gente que lo respaldaba cuando llegó al cuarto secreto dio vuelta su preferencia para no votar un gobernador negro.
Pero también se oye y repetidamente: "¡Jamás daría mi voto a Bush y para mí McCain es otro Bush!" Esta frase no es muy exacta tampoco. McCain siempre ha sido considerado un liberal y mirado con frialdad por sus propios correligionarios conservadores. Y cuando enfrentó, en su primera aspiración presidencial, en el 2000, perdió la nominación por falsas acusaciones salidas de las tiendas del hoy mandatario y dejaron desde entonces una relación casi inexistente. Sin embargo la impopularidad y pésima gestión de Bush es el "lastre" más grande que tiene la candidatura republicana.
No hay que olvidar del papel importantísimo que juega la religión en el terreno político. Las ventajas se inclinarían hacia McCain, aunque no con el mismo calor que despertó Bush en el 2004, cuando el 77% de los evangélicos le otorgó su voto (85 millones de creyentes).
Pero lo que más ha revolucionado Barack Obama ha sido el sistema de comunicación con el elector. Más de 20 mil adherentes y contratados golpearon puerta por puerta a lo ancho y alto en todo EE.UU. pidiendo el voto y ayuda financiera. Un equipo de 120 personas durante las 24 horas utilizó los sistemas de comunicación y mensajerìa de Internet para difundir el programa, pedir fondos y "machacar publicitariamente" la figura e ideas del candidato.La televisión y la prensa desbordan de mensajes publicitarios e información de los dos partidos.
En definitiva, la que está a punto de culminar es una campaña electoral presidencial como nunca se había vivido en la historia de Estados Unidos.
Un temor cobró fuerza en los últimos días. ¿Pueden registrarse atentados contra alguno de los candidatos? Fuertes equipos de los servicios secretos de la CIA y custodios del FBI siguen hasta la sombra de los dos postulantes en sus apariciones públicas, en sus casas o en los hoteles. Hace pocos días se descubrió a dos "cabezas rapadas", de 20 y 18 años, que tenían en mente un disparatado plan para asesinar a Obama y a 108 estudiantes negros de la Universidad de Tennesee. Primero proyectaban robar las armas de una tienda. Están tras las rejas. Gente de la campaña demócrata confirmó que los servicios secretos analizaron algo más de 500 amenazas de muerte que recibió Obama.
La candidata a vice republicana, Sarah Palin, en poco tiempo ha sido objeto de numerosos llamados y avisos anunciándole "¡Te mataremos!" Y hace cuatro días un muñeco, imitando su figura, lentes y vestimenta, fue encontrado colgado del cuello de una plaza pública.
McCain había rechazado toda custodia en los comienzos de la campaña, pero desde mayo cuenta con fuerte vigilancia, desde que recibió cartas y llamadas amenazándolo.
En EE.UU. cuatro presidentes en ejercicio han sido asesinados (Abraham Lincoln, 1865: James Gardfield, 1881; William McKinley, 1901; John F. Kennedy, 1963). Hubo un ataque fallido contra Ronald Reagan en 1981. Robert Kennedy fue asesinado en Los Ángeles en plena campaña electoral en 1968; dos lideres negros corrieron la misma suerte: Malcom X en 1965 y Martín Luther King en 1968. corresponsal
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