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Buenos Aires será centro de uno de los recitales del año
SEBASTIÁN AUYANET
Después de catorce discos, Michael Stipe dice que la gira de Accelerate -que el próximo sábado tocará Buenos Aires- es la mejor que la banda tuvo en toda su carrera. Razones y expectativas de uno de los conciertos más esperados del año.
"No hay tiempo para cuestionarme las decisiones que tomé. Hay que seguir en otra dirección, acelerar".
La canción que da nombre al disco número 14 en la carrera de estos tres tipos de Athens cuyo nombre lleva la sigla atribuida al movimiento de los ojos en las horas de sueño (Rapid Eye Movement) no contiene en sí misma una declaración de principios. Tampoco es un razonamiento de alto vuelo o removedor como puede suceder con otras letras de Michael Stipe, pero son una buena forma de entender hacia dónde va en tiempos de crisis global y música prefabricada uno de los tríos más importantes en la historia del rock mundial, desde su ascenso a principios de los noventa.
Y en este caso no se trata de caprichosas reinvenciones o sesudas búsquedas de sonoridades que por lo general se cobran más de un disco. Más bien todo lo contrario.
Y es que para R.E.M., hoy el viraje no es hacia otro lado que al rock básico, inmediato y hasta entretenido, una tendencia de ánimo a la que el rock independiente -una escena llena de bandas que rinden pleitesía a Stipe y compañía- se está logrando acostumbrar.
Eso, salvo algunos justificados descensos puntuales de velocidad, es lo que impregna los 34 minutos urgentes de Accelerate. Así es: una de las bandas que más pretenciosidad ha fomentado con su influencia en bandas posteriores apuesta sólo por el vigor, tanto en las letras como en el ruido que define a estas nuevas canciones, montadas sobre los chispazos eléctricos que descarga la guitarra de Peter Buck.
"Este es nuestro mejor tour", dijo Stipe, el hombre que en la gira anterior de la banda se pintó un antifaz para no sentirse tan observado por el público, y al que bandas como Radiohead consideran su faro desde que enchufaron por primera vez una guitarra.
En una entrevista con el diario El Mercurio de Chile, el dueño de uno de los registros de voz más personales de la actualidad dentro del rock (muchos reconocen la voz durante años pero nunca identifican a la banda) explica: "Queríamos comunicarnos como amigos y compositores, pero nunca pudimos. Sólo alcanzamos ese punto en Accelerate. Por eso, esta ha sido nuestra mejor gira. Hicimos un álbum muy entretenido para presentar en vivo, y (en los recitales) los mezclamos con los clásicos".
No existen más ambiciones en este disco, y dicho por ellos parece más que saludable. El viaje soporífero de Around the sun, editado en 2004, era un disco que sólo podía tolerársele a bandas como R.E.M. Sin pretender que el resto de la carrera del trío se sustente con discos "para el vivo", el cambio de rumbo aparece como una cachetada de aire fresco a la música de la banda.
Y además, a los recitales de rock la gente se va a divertir, así que la idea de un set de canciones nuevas que resulten funcionales a Losing my religion, What´s the frequency, Kenneth? o The one I love resulta, por lo menos, simpática.
siete años atrás. En el verano del 2001, el Rock in Rio convocó en el Estadio Maracaná unas 200.000 almas por fecha en un festival sin precedentes. Hasta Axl Rose y sus Guns reformados dijeron presente. Foo Fighters, Neil Young, Oasis e incluso Britney Spears. R.E.M. también tocó y, junto al norteamericano Beck, formaron una camada que bajó unos kilómetros más hacia el Sur. Al Campo de Polo de Buenos Aires.
Aquél recital se volvió legendario entre los asistentes. Era la primera visita de la banda a Buenos Aires, en los tiempos de Reveal, un disco que en ese año renovó la popularidad del grupo en base a canciones como All the way to Reno o Imitation of life.
De aquél concierto, una nota de Rolling Stone rescataba la mayor virtud de Stipe como frontman: que canciones dramáticas como Everybody hurts sólo puedan sonar sinceras en su voz, con una intensidad que Bono, el vocalista de U2, todavía está buscando (mientras llega al límite de lo patético).
R.E.M., se encargará el sábado de cerrar una jornada llena de música alternativa y bandas "nuevas" provenientes de Inglaterra y los EE.UU. De todas formas, el Personal Fest, un festival que históricamente ha estado asociado a la tendencia dentro del pop y el rock, apostó a la contundencia para los números de cierre: los punks californianos de The Offspring cerrarán la primera jornada. La segunda irá para los de Athens.
R.E.M., una banda a la que le suele calzar mejor el dramatismo que la alegría naíf, está en un momento optimista y con ganas de divertirse. Esa energía empuja un poco más a animarse, cruzar el charco y averiguar qué tan felices están estos norteamericanos.
El resto de la grilla que compone el Personal Fest está complementada por artistas del mundo emergente de la música argentina, que pelean por hacerse un hueco en las radios o que de a poco se van colando en ellas y en el público, el caso de Emmanuel Horvilleur o los ascendentes Banda de Turistas.
A ellos se sumarán grupos que hoy gozan de gran popularidad en el panorama musical anglosajón. Puesto que esta zona del mundo ha crecido musicalmente mirando hacia las islas británicas y a los Estados Unidos, es apreciable que grupos como Kaiser Chiefs, Bloc Party, Spiritualized o The Mars Volta se cuelen en su grilla.
Son estos los grupos que ponen el prestigo de este festival al nivel de los que acontecen en esos países y en otros como España o Dinamarca.
Pero una de las atracciones más importantes de la cita es la de otro mito indie que vuelve 17 años después a Buenos Aires. The Jesus and Mary Chain, banda reunida hace un año en el popular festival Coachella, será el segundo gran animador de la noche del viernes.
Out of time
1991
El salto de "banda de culto" a fenómeno mundial que se propaga por radios y canales de televisión. Es el disco de canciones como Losing my religion, Texarkana o Shiny Happy People.
Automatic for the people
1992
Con la inercia de Out of time, la banda hizo, para muchos, su mejor trabajo. El tributo al comediante Andy Kaufman Man on the moon es una de sus canciones más populares.
UP
1998
Su primer trabajo sin el baterista Bill Berry (después de él comenzaron a funcionar como trío con "batero" contratado). Daysleeper es una de esas canciones que no faltan en ningún concierto.
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