SEBASTIÁN AUYANET
A The Cure lo puede haber erosionado el tiempo, pero nunca lo terminó de derruir. El proyecto de Robert Smith que definió a una generación y a varias de las actuales bandas llegó a su disco número trece, y ya se consigue en Montevideo.
A 21 años de Kiss me, kiss me, kiss me, uno de los discos más efervescentes que The Cure ha dado durante su carrera, Robert Smith y su otra vez renovada formación (la novedad más importante es el regreso del guitarrista Porl Thompson por tercera vez a la banda) editan un disco que parece ir hacia varias direcciones pero siempre desde la base de ese disco, menos climática y más orientada al acierto inmediato que en otros trabajos del grupo, como el oscuro último trabajo con el que Smith quiso regresar a los escenarios en 2004, y que lleva el nombre de la banda.
Pero si en algo se ha destacado el grupo es en que, pese a su raíz oscura y deprimente, definidora e ilustradora de un estado de ánimo en su época de auge, los años ochenta, siempre se han movido en una amplia variedad de estilos. En sus inicios fueron referentes posicionados dentro de la "new-wave" y al "post-punk" que sucedió a los Sex Pistols a The Clash y a muchos otros. También experimentaron con la electrónica sintetizada y con cierta psicodelia asimilable a una época de drogas duras y de diseño.
Es probable que el hecho de que bandas como The Cure sigan editando y saliendo de gira con éxito tenga que ver con cierta reivindicación del grupo, algo que ha sucedido a varios niveles. Si bien bandas como Bloc Party han sabido llevar con acierto la influencia de este grupo a una música moderna, los populares "emo" se han apropiado de las ropas oscuras, el maquillaje y de una visión depresiva generalmente malinterpretada por estos quinceañeros.
Es difícil pensar qué pasa por la cabeza del atormentado señor Smith a la hora de proponerse hacer un disco nuevo. "No creo en el bloqueo del escritor", dijo hace poco tiempo el cantante de la cresta en la que se suelen inspirar varios de esos adolescentes. "Si no tengo nada para escribir, no debería estar haciéndolo", explica.
Hay que creer, entonces, que Smith tiene bastante para decir. Y contrario al prejuicio, hay varios temas y estados de ánimo en los que se introduce. Eso sumado a que la banda funciona en un vaivén de tiempos y paisajes sonoros, lo termina convirtiendo en un disco "agitado", como buena parte de la crítica mundial lo ha definido.
De entrada, que uno de los tipos que parece haber encontrado en el abatimiento una forma de vida tenga una canción optimista es, al menos, algo no esperable. Es el caso de The only one, una melodía gentil que reactiva en los oídos el recuerdo de la voz de Smith en su mejor momento.
Hecha la conexión temporal, el disco se vuelve multipolar. Ahí el ánimo de Smith cae a escenarios más conocidos en él como el mareo no apto para ansiosos y bailable de Freakshow, o la afectación de The reasons why, quizá la canción más floja porque es la única en la que su voz parece incómoda dentro de la melodía.
Otro de los datos llamativos es la supresión de teclados, frecuentes en una buena cantidad de trabajos del grupo, y una figura presente en la banda desde hace décadas. Smith confió en las guitarras de Thompson (se destacan en la retraída Switch) y los loops disparados por el baterista Jason Cooper.
Todas esas canciones también activan cierta idea de sintonía con la forma en que la gente está escuchando la música de parte de Smith. Al igual que bandas como R.E.M., The Cure deja la sensación de haber guardado para más adelante la idea de llevar a quien los escucha a otras sensaciones y texturas musicales. En ese vaivén mueven al escucha hacia varios estados. Y todavía siguen sonando viejos, aunque eso no vuelva a cambiar. Pero comparado a lo anterior, esto es un regreso un poco más interesante.
Un tipo imitado y parodiado
Los muchachos del popular programa de humor español Muchachada Nui (con videos ubicables vía Internet) se han ensañado en particular con Robert Smith. "Una vez vi una luz que se alejaba... y luego me di cuenta que se trataba de mi talento", dice el actor español maquillado en la sección "Celebrities". Han sido muchas las bromas sobre Smith desde su asociación con el "emo", pero su base de fans se mantiene intacta.