El fútbol tocó fondo. O por lo menos es lo que esperamos. Un panorama más calamitoso no se podía prever para el principal deporte uruguayo y las páginas de nuestro suplemento "Ovación" de ayer fueron contundentes: violencia reiterada hasta el hartazgo (lo que no es nuevo), a lo que se agregó en este inolvidable 2008 la institucionalidad de la AUF averiada (sólo terminaron tres de los cinco neutrales que iniciaron el año), la presencia de cheques falsos o sin fondo, las finanzas de varios clubes al borde del colapso y denuncias de soborno a un juez argentino con telenovela incluida. Nada faltó.
Con todo, el tema de la violencia en los escenarios deportivos volvió a ocupar el indiscutible primer puesto en el ranking de los atentados contra el fútbol. No hubo muertos que lamentar esta temporada, pero lo incidentes fueron graves y reiterados. La gota que rebasó el vaso fue el malón tricolor que invadió Jardines del Hipódromo y la batalla campal con hinchas de Danubio ante la atenta mirada policial. A partir de allí se generó una fuerte polémica sobre la inactividad policial, las responsabilidades de los clubes y de la AUF a la hora de fijar escenarios deportivos, el estado de algunos de ellos y su poca seguridad, las habilitaciones de la IMM y varios etcétera más. El fútbol estuvo suspendido mientras todos los actores -periodistas incluidos- vinculados al deporte, opinaban.
Se llegó a una solución, sólo transitoria, para intentar terminar el campeonato Apertura -que a pesar de su nombre, termina a fin de año- y con más calma, adoptar otras medidas más radicales para el Clausura -que empieza a principios de año. Y en este último tramo fue en donde el Ministerio del Interior le erró y le erró feo. El veto que le impuso a Jardines del Hipódromo no tiene explicación coherente. No sólo se han disputado varias finales en esa cancha, sino que sus autoridades ajustaron las condiciones de la misma a las exigencias reclamadas y, aún, ofrecieron jugar a puertas cerradas.
Como dijo Lalo Fernández, "los clubes que tengan sus escenarios en orden, la AUF que fije las canchas y horarios, la IMM que autorice los escenarios y la Policía que asegure el orden. Lo demás es cháchara".