Lamentan adoptar la cultura extranjera

Dueños de bares dicen que se copia a los anglosajones

París | "Los franceses ya no comen ni beben como franceses. Ahora, comen y beben como si fueran británicos y estadounidenses", dice Bernard Picolet, de 60 años, propietario de Aux Amis du Beaujolais, un café de París, que su familia fundó en 1921 en la Rue du Berri. "Comen menos y dedican menos tiempo al café", apunta para explicar la declinación de locales tradicionales.

Picolet está convencido que "los cafés están terminados. Hace veinte años, la gente venía por la mañana antes de entrar a trabajar para disfrutar de un café y un cigarrillo. Ahora, es diferente. Los jóvenes no beben durante el día y cuando lo hacen es para embriagarse. Está prohibido fumar. Ahora, comen camino al trabajo y toman café de vasos de cartón. Fuman y beben en su casa".

Por cierto, es común ver a los parisinos comprar un sandwich como almuerzo y lo comen en la calle o sus escritorios. Hacen cola para comprar sachets de café expreso, beberlo en la casa o tenerlo en la oficina".

Daniel Perrey, del Café du Crucifix, cree que "los cafés son necesarios para tener un equilibrio entre la aldea y el mundo. Sin el café, se pierde la camaradería y también los compañeros. Los acuerdos de negocios se hacen aquí. Si hacemos que todo en Francia sea estándar, y prohibimos todo, destruiremos el respeto por nuestra cultura". THE NEW YORK TIMES

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