La Paz | Una serie de escándalos de corrupción, entre ellos un sonado contrabando que salpica al poderoso ministro de la Presidencia, empañan la gestión del presidente Evo Morales de cara al re-feréndum del 25 de enero de 2009 en el que el mandatario quiere hacer aprobar una nueva Constitución.
El gobierno de Morales se enfrenta a cada vez más enmarañados casos de corrupción. En particular es significativo un episodio de contrabando de mercadería a bordo de 33 camiones en el que estaría implicado el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
Otros dos casos de cobro de coimas por un ejecutivo de la empresa estatal petrolera para beneficiar de manera ilegal a un comerciante y la desaparición de 100.000 bolivianos (unos 14.000 dólares) de los fondos de la prefectura oficialista de Cochabamba, completan el cuadro del escándalo que afecta a Morales.
La mala hora de la administración Morales intenta ser capitalizada por la oposición de derecha que promueve el "No" a la nueva Carta Magna.
El diputado derechista Pablo Klinski presagió que "Evo Morales encubrirá a Quintana (en el caso de contrabando) porque éste sabe mucho sobre la corrupción del MAS (partido del Presidente) y el gobierno (..) y por eso no lo puede echar del cargo".
Según algunos sectores, como la Central Obrera de Pando, las acusaciones contra Quintana "son puros ataques políticos de venganza" porque la autoridad encabezó la operación que en septiembre impuso un estado de sitio en ese departamento, luego de que al menos 20 campesinos leales a Morales fueran muertos en una emboscada.
Desde entonces, permanece en la cárcel a la espera de un juicio por genocidio el entonces prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, uno de los líderes de la oposición de derecha.
El senador opositor de Poder Democrático y Social (Podemos, derecha), Roberto Yáñez, descartó que la denuncia contra Quintana tenga matices políticos y pidió al presidente Morales no "tapar la corrupción". AFP