Blanco y negro

JORGE ABBONDANZA

SEÑALERO

No ha sido un camino fácil. La enorme comunidad negra de Estados Unidos (un 11% de la población) fue favorecida hace 145 años con la abolición de la esclavitud, pero en los hechos recién pudo superar una dura segregación cuando se aprobaron las leyes de Derechos Civiles un siglo más tarde, en 1964. Poco antes, cuando Hattie McDaniel figuró en 1940 como la primera persona de raza negra en ganar el Oscar de Hollywood, pudo recibirlo pero no fue invitada al banquete con que se homenajeaba a los galardonados.

Desde 1941, los negros fueron reclutados para pelear en la Guerra Mundial, pero sólo en batallones íntegramente formados por gente de color bajo el mando de un oficial blanco. Dos décadas después, durante la presidencia de Kennedy, los negros ocupaban todavía mesas y asientos separados en bares o autobuses y tampoco podían asistir con los blancos a colegios o universidades, mientras persistían los últimos coletazos del terrorismo racista del Ku Klux Klan.

Finalmente eso quedó atrás y los afroamericanos (eufemismo con que los designan para lavar verbalmente los ultrajes del pasado) han avanzado notablemente en todos los terrenos de la vida, desde el cine o el teatro hasta el ejército y el propio gabinete nacional, como lo demuestran Colin Powell o Condoleezza Rice.

Ahora, un precandidato negro del Partido Demócrata llamado Barack Obama se aproxima en las encuestas a la posición de su competidora Hillary Clinton y acaba de obtener el espaldarazo de la mujer más influyente de su comunidad, la presentadora de televisión Oprah Winfrey, cuyo impacto sobre la opinión pública es colosal.

Pero Obama ha conseguido algo más. Un reciente sondeo popular realizado en el estado de Iowa le dio un 30% de apoyo (contra un 26% para Hillary), resultado que tiene doble importancia porque dentro de veinte días será en Iowa donde los pre-candidatos demócratas se medirán por primera vez en las elecciones internas de su partido.

Esa encuesta dijo asimismo que para un 33% de los consultados "el tema electoral más destacado es Irak" y para un 43% Obama es "el candidato del cambio y las nuevas ideas, el más honesto y creíble" entre los demócratas que aspiran a ocupar la Casa Blanca dentro de un año. Cabe agregar que en marzo de 2003 el senador Obama había votado en contra de la invasión a Irak, pero Hillary lo hizo a favor de esa guerra, y durante el último debate que ambos mantuvieron en televisión ella declaró que "en ciertos momentos la seguridad nacional es más importante que los derechos humanos".

La verdadera diferencia no está en el color de la piel sino en esas opiniones, porque son las que hacen a Obama más claro y a Hillary más oscura.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar