Juan Oribe Stemmer
El ejército de la República Democrática del Congo que guarnecía la frontera oriental de ese país se ha diluido, entre borracheras y pillaje, arrastrado por el avance de las tropas irregulares del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP). Éste se compone de aguerridos soldados de la etnia tutsi, liderados por Laurent Nkuda, un "señor de la guerra" adicto a los uniformes bien planchados, los lentes oscuros y el desprecio por la vida ajena.
Alentado por su victoria, Nkuda anunció una tregua y declaró que "podía entrar cuando quisiera" en la ciudad de Goma. No es tan sencillo. Allí se encuentra un contingente de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (Monuc) que incluye, en la primera línea, a 650 soldados uruguayos.
El Congo tiene un territorio de 2,3 millones de kilómetros cuadrados, una población de 68 millones y es una reserva abundante de minerales valiosos. Pero se trata de una riqueza latente que no impide que sea uno de los países más pobres. El Informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD lo ubica en la posición 168 (entre los últimos de una lista que incluye 177 Estados). La expectativa de vida de sus habitantes es de 45,8 años, la tasa de analfabetismo es del 33% y el producto bruto interno (PBI) asciende a 714 dólares por habitante. Para tener una idea: el Uruguay se encuentra en la posición 46 de la tabla de desarrollo humano, la expectativa de vida es de 75 años y el PBI por habitante es de 9.962 dólares.
El Congo se declaró independiente de Bélgica en 1960. Luego de un período de inestabilidad y guerras civiles, a fines de 1969, el teniente general Joseph-Desirée Mobutu estableció una dictadura que duró hasta 1997. Fue un gobierno corrupto que sembró las semillas de la actual crisis.
Para 1999 la situación en el Congo era tan grave que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, expresó su preocupación ante el deterioro de la situación y las hostilidades en aquel país, condenó las masacres y denunció el flujo ilícito de armas y de material militar en la región de los Grandes Lagos. En noviembre de ese año se creó la Misión de la Organización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (Monuc), cuyo mandato ha sido ajustado varias veces desde entonces.
Monuc es la principal fuerza de paz de las Naciones Unidas, con 16.688 soldados y mandos, 670 observadores militares y 1.051 policías. A ello debería sumarse el personal civil y voluntarios. El costo de la misión es considerable, y no solamente en dinero: hasta ahora la misión ha sufrido 127 bajas fatales.
La situación militar y el peligro de una crisis humanitaria -se habla de 250.000 personas desplazadas por la guerra- han movilizado a las Naciones Unidas, a los gobiernos de la región y a la Unión Europea. Los ministros de Relaciones Exteriores de Francia y Gran Bretaña viajaron al Congo. Se anunció que el Secretario General de la ONU estaba intentando ejercer su "autoridad moral" para detener el avance de las tropas del CNDP. Seguramente se necesitarán argumentos más sólidos para convencer al líder tutsi rebelde.
Nkuda ha propuesto un cese del fuego y comenzar negociaciones con el gobierno para resolver el conflicto.
Según reporta "The Guardian", sus demandas incluyen revisar el acuerdo por valor de 2,5 billones de libras esterlinas suscrito con China, a cambio de acceso a los minerales de la región.