El viejo dicho de masticar cada bocado 20 veces puede ser verdad, según plantean los científicos de la Universidad de Osaka , en Japón. Estos investigadores estudiaron los hábitos alimenticios de 3.000 personas y llegaron a la conclusión de que comer más lentamente al sentarse a la mesa podría tener un impacto sobre el peso.
Según este estudio, que fue publicado en The British Medical Journal , casi la mitad de los 3.000 voluntarios manifestaron a los investigadores que tenían la tendencia a comer rápido . Comparados con aquellos que no lo hacían rápidamente, los hombres que comían rápido exhibían 84% más probabilidades de ser obesos , mientras que con las mujeres era casi el doble.
En el caso de aquellos que, además de devorar sus alimentos, comen hasta sentirse llenos, aumentan el triple las probabilidades de ser obesos. ¿Las razones? La práctica podría interferir con el sistema de señalización que le indica al cerebro a no seguir consumiendo porque el estómago se está distendiendo. Es decir, al comer tan rápido se "llena" el estómago antes de que la información gástrica tenga una oportunidad de generarse .
La clave es comer despacio . En el caso de los niños, los investigadores plantean que deberían ser estimulados a comer despacio y permitírseles parar cuando se sintieran llenos a las horas de las comida.
Fuente: BBC ciencia