El misterio que guarda Evangelina

MATÍAS CASTRO

En la columna de ayer se hablaba sobre el reencuentro de Adabel Guerrero con su padre. Además de la sorpresa que supuso conocer detalles sobre la vida privada de una persona que hasta ahora solo dejaba ver su trasero y su sonrisa, también llamó la atención el asunto de la relación entre padre e hija.

El miércoles Evangelina Anderson visitó Intrusos en el espectáculo, y el tema de la familia salió nuevamente a la luz. En el caso de Adabel, fue llamativo ver que el padre en ningún momento se sintió inquieto al descubrir que su hija se ganaba la vida exhibiendo el cuerpo, y no solamente como modelo de pasarelas.

El punto es que Evangelina habló en Intrusos sobre su embarazo con el jugador de fútbol Martín Demichelis.

La cuestión de los padres y madres orgullosos de sus hijas siliconadas ya ha sido tratada alguna que otra vez en este espacio. Contó que su familia estaba muy contenta con el embarazo, pero que todavía no le había contado del asunto a sus abuelos. Tal parece que los señores están un tanto veteranos y, según dio a entender, no tomarían con tanta alegría que su nieta quede embarazada sin estar casada.

Hay algo extraño en ese comentario de Evangelina. Algo que no quedó aclarado.

¿Por qué un abuelo iba a sentirse ofendido al saber que su nieta quedó embarazada sin casarse, tras verla durante años semidesnuda en revistas, Internet y televisión? Tal vez no saben qué hace su nietita, y quizá no les llamó la atención ver que su pecho y posaderas crecían inexplicablemente al mismo tiempo que ella les contaba que en su trabajo le iba cada vez mejor.

Sea cual sea la respuesta, es un misterio (o tal vez es solamente difícil de aceptar) el cómo funcionan estas relaciones familiares. Prometo investigar más sobre el asunto en el futuro.

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