PAUL KRUGMAN (*)
El primer ministro británico salvó el sistema financiero mundial? Es una pregunta prematura. Pero quedó claro que Brown y Alistair Darling, el canciller del Exchequer (el equivalente al secretario del Tesoro estadounidense), definieron el carácter del esfuerzo mundial para el rescate, y los demás países ricos juegan a yo te alcanzo.
El gobierno de Brown se ha mostrado dispuesto a pensar claramente sobre la crisis financiera, y actuar con rapidez en función de sus conclusiones. Y esta combinación de claridad y decisión no ha tenido equivalente en ningún gobierno occidental, Estados Unidos menos que ningún otro.
¿Qué se puede hacer para contener la crisis? La ayuda a los propietarios de casas, aun cuando deseable, no puede prevenir grandes pérdidas sobre los préstamos de mala calidad, y, en cualquier caso, su efecto será demasiado lento como para ayudar en el pánico actual. Entonces, lo natural que hay que hacer es resolver el problema del capital financiero inadecuado, haciendo que los gobiernos proporcionen más capital a las instituciones financieras a cambio de una parte de la propiedad.
Esta especie de seminacionalización temporal, a la que con frecuencia se le denomina "inyección de capital propio``, es la solución que defienden muchos economistas; y se dice que también es la que prefiere en privado Ben Bernanke, el gobernador de la Reserva Federal. Sin embargo, cuando Henry Paulson, el secretario del Tesoro, anunció su plan de rescate de 700 mil millones de dólares, rechazó este camino evidente, diciendo: "Eso es lo que se hace cuando hay una bancarrota``. En cambio, hizo un llamado a que el gobierno comprara títulos tóxicos respaldados por hipotecas, con base en la teoría de que... en realidad, nunca quedó claro cuál era su teoría.
Entre tanto, el gobierno británico fue directo a la esencia del problema y se movilizó para resolverlo a una velocidad asombrosa. Hace una semana, los funcionarios de Brown anunciaron un plan para una importante inyección de capital propio para los bancos británicos, respaldada con garantías sobre la deuda bancaria, que tendría que reactivar los créditos entre bancos, una parte crucial del mecanismo financiero. Y los primeros fondos comprometidos llegaron el lunes, cinco días después del anuncio del plan. El domingo, las principales economías continentales de Europa se declararon listas para seguir el ejemplo británico. Y, que creen, Paulson también ha invertido el curso.
Tiene sentido lo que están haciendo Gordon Brown y sus funcionarios. Y es posible que nos hayan mostrado el camino para transitar por esta crisis.
(*) NOBEL DE ECONOMÍA 2008