El fuerte poder de las lágrimas

MATÍAS CASTRO

Las historias de los famosos argentinos no dejan de sorprenderme. Será por inocencia u otra razón, pero no termino de comprender lo que muchas veces se ve. El programa de televisión Hoy puede ser, que conduce Andrea del Boca, tuvo la semana pasada a la vedette Adabel Guerrero como invitada sorpresa. Famosa por participar de Bailando por un sueño, por una cirugía vaginal que tuvo más publicidad que cualquier marca de gaseosas, y también por haber hecho un striptease completo en un desfile de Roberto Piazza, entre otras cosas, Adabel lloró con Andrea del Boca.

El programa se dedica a reunir gente que está separada, a arreglar parejas peleadas o a ayudar a los necesitados. Es una propuesta ideal para Andrea, conductora siempre pronta a llorar ante cámaras. El programa del que hablamos tenía como protagonista a una señora que gestionaba con dedicación un humilde merendero. La doña fue llevada por sorpresa hasta el estudio. Al llegar no entendía nada, y sus nervios fueron aprovechados por Andrea, que se emocionó y la pinchó para que soltara la lágrima ante cámaras. La sorpresa fue aún mayor cuando entró al estudio Adabel Guerrero, tan emocionada como Andrea.

La señora del merendero, tras recibir una donación importante, quedó atrás. Ahí el foco del programa giró hacia Adabel. "Después de una infancia difícil, Adabel ayuda a los carenciados", decía el sobreimpreso en la pantalla.

Adabel allí explicó que su madre era alcohólica y que su padre se había ido a Estados Unidos y no la vio crecer. Andrea la sorprendió reuniéndola con su padre en el estudio. Las lágrimas estallaron a niveles insoportables. Y Adabel, al contar su dura historia y reunirse con su padre, logró legitimarse ante todos. Ya no era una vedette cualquiera, era una luchadora. El llanto en la tele cambia todo.

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