Puro teatro

Rodolfo Sienra Roosen

Después que Astori bajó a la arena electoral, el gobierno necesitaba de urgencia dar una señal de tranquilidad a sus votantes porque las aguas se estaban agitando demasiado y cundía el desconcierto. Por ello esa reunión del lunes, entre gallos y medias noches con Astori y Mujica como protagonistas, para dar una imagen de unidad y de paz política interna.

Pero nadie se tragó la píldora. Ambos hablaron del ideal del consenso para elaborar la fórmula, pero en este aspecto más sincero parece Astori, porque Mujica no oculta sus preferencias por una interna que sabe que gana. Pero no es descartable que por un conjunto de razones -su presentabilidad, su pose, su lenguaje habitual, su edad, la conciencia de sus limitaciones- Mujica le ceda el primer puesto al ex Ministro de Economía. Eso sí, a un precio político sideral, como lo advertimos el domingo pasado.

A Astori la idea podrá gustarle o no. Es probable que si volviera a sus convicciones de 1989 sobre la necesidad de no pagar la deuda externa con puestos de trabajo, en un mensaje que hoy se difunde por todo el país por medio de Internet, no le disguste. La gente del Frente cambia de disfraz permanentemente. Pero aunque no le gustara, tendrá que ceder. Si quiere ser candidato presidencial, a quienes no les gustará seguramente es a sus votantes que lo consideran un moderado y no recuerdan sus antecedentes. Como tampoco les gustaría que Astori agachara la cabeza y accediera a llevar al país al socialismo que quieren los tupamaros y arribistas del MPP.

El estreno electoral de Astori no pudo ser más lamentable. En su discurso en el Tabaré aludió a palabras que se les atribuyen a Lacalle y a Sanguinetti en cuanto a que el próximo gobierno inevitablemente tendrá que ir a un ajuste fiscal para equilibrar las finanzas públicas. E ironizó en seguida, que los dos ex Presidentes, solos o en conjunto, fueron campeones del ajuste fiscal, ante el embeleso de un auditorio que lo tomó como una ironía. Y lo era, pero fue Lacalle quien se encargó de cantarle las cuarenta para poner en evidencia que si de ironía se trataba la mención, era de las macabras, porque no hubo en la historia del país un ajuste fiscal más sangriento que el de la reforma tributaria, cuando ha quedado demostrado que el 0.89 de la recaudación proviene del saqueo a las rentas del trabajo, y sólo un 0.11 a las del capital.

Lo sentó, lo ejecutó, le quitó autoridad para hablar del tema en adelante. Y va a ser peor, porque la crisis universal que ya nos golpea está limitando exportaciones y compradores, porque se vienen tiempos de recesión que serán inevitables y muy duros para países emergentes que administraron muy mal el gasto de una riqueza que les vino gratis, sin necesidad del esfuerzo gubernamental. Ya habrá tiempo para ver hasta dónde el derroche y la ausencia de políticas anticíclicas en la conducción económica.

Y Mujica, está abocado a su campaña de alianza internacional hacia el socialismo, moviéndose en una línea geométrica romboidal, entre Chávez, Correa, Morales y los Kirchner.

Se acerca un final de Norma para las uruguayas y los uruguayos que festejaron antes y hoy están sumidos en el fiasco y el desengaño. La exigencia de la hora es menos teatro, y más honestidad política.

Difícil para Sagitario…

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