Reconstruyen crimen en Pando

Madre asegura que el comerciante lo dejó morir

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Canelones | Patricia Mango

Tras dos horas de comparecencia en el Juzgado de Pando, el juez Huberto Álvarez ordenó la reconstrucción del homicidio de Walter Nicolás Delgado Silveira de 16 años, a quien un comerciante local disparó y mató en la mañana del lunes. El joven entró a la casa del comerciante, acompañado de otro chico, a robar sillas y otros objetos. Cuando se vieron descubiertos huyeron rumbo a la vía férrea, hacia donde disparó el dueño de casa. La audiencia judicial continuará hoy.

Delgado cayó herido de muerte a metros de la casa de su agresor. De acuerdo a su madre, María del Rosario Silveira, estuvo 40 minutos tirado y de haber sido atendido por médicos, habría salvado su vida. "Si él hubiera llamado a la Policía, estaría vivo" aseguró. "Pero él lo dejó morir", dijo en alusión al comerciante.

Ayer, frente a la sede judicial, la mujer esperó el ingreso del hombre junto a varios de sus 10 hijos. En diálogo con El País admitió que su hijo había robado "pequeñas cosas" y que era consumidor de pasta base. Afirmó asimismo que la semana próxima su hijo tenía dos entrevistas para ingresar a una sede religiosa donde intentaría rehabilitarse de la adicción. La mujer sostuvo que, de acuerdo con lo que le contó el otro jovencito que acompañaba a su hijo, Nicolás estaba afuera. "Era el que cargaba las cosas robadas, pero no estaba dentro de la casa". Según su relato además, el hombre "esperó que sacaran todo y cuando el otro menor saltó la reja, subió a la azotea de la casa y disparó cuatro veces".

"A mi hijo no le permitieron vivir y yo quiero que se haga justicia", expresó. También cuestionó que las personas "hagan justicia por mano propia". Sobre las 15.20 horas de ayer y ante un centenar de personas que aguardaba en el lugar, ingresó al juzgado el autor del disparo mortal.

Llevaba un chaleco antibalas y cubría su rostro con parte de la capucha del buzo. Algunos fuertes insultos fueron lanzados por familiares y amigos del joven fallecido. Sobre las 17.15 el juez Álvarez, dispuso la reconstrucción frente a la casa del comerciante, en la calle Iturria y la vía férrea.

En minutos, el juez y nueve móviles policiales llegaron y cumplieron con la instancia para volver al juzgado.

Desacato. En tanto, a media tarde, un policía salió corriendo del juzgado a solicitar un móvil. Era para llevarse al menor que cometió el robo junto al joven asesinado. El desacato que estaba protagonizando dentro del juzgado hacía imposible su permanencia allí.

Entre seis policías, sacaron al joven absolutamente fuera de sí. Gritaba insultos a los uniformados y repetía, entre patadas que dio a diestra y siniestra, incluso al patrullero, que quería "ver" a su amigo. Supuestamente se refería a Walter Nicolás.

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